Adoraba a sus hijos y adoraba a su hombre, a su marido. Sus ocho hijos eran su triunfo y su razón para vivir y sentirse más que feliz por seguir viviendo.
Cuando una madre te deja es como si un trozo de tu corazón te faltara. Nada es igual y todo parecido. Sigues adelante pero siempre te falta algo que necesitas para seguir.
Siempre crees que son las madres de los demás las que se van y que a ti nunca te va a pasar. Sin embargo, llega, y por más vueltas que le das no terminas de asimilar que es así y que no hay vuelta de hoja. Es lo que tenemos.
Ella nos ha dejado a su marido, mi padre, para recordarnos que la vida sigue. Que nuestro corazón sigue ocupado por él porque tenemos que cuidarle como ella lo hacía.
"Quiero dejar buen recuerdo", decías siempre. Madre: lo has dejado en todos nuestros corazones y en el de tu marido que en su demencia, no se cansa de llamarte mil veces al día. No es fácil y tú lo has hecho, nos has dejado el recuerdo de amor más hermoso que alguien puede tener. Gracias mamá.