Al margen de las circunstancias que nos diferencian o que dificultan nuestro día a día, todos tenemos la posibilidad de influir positivamente en la vida de otras personas, el bienestar de los animales o la salud del planeta a través de nuestros actos.
Considéralo una actitud vital
Pregúntate qué es lo mejor que puedes aportar y busca la forma de compartirlo. No necesitas grandes medios, ni inversiones económicas, ni socios o autorización de un superior. Sólo un espíritu emprendedor y un corazón generoso. ¿Eres creativa? Anímate a cantar tus propias canciones en las fiestas familiares. ¿Tienes un alma compasiva? Charla con los ancianos solitarios de tu barrio. ¿Deseas traspasar las fronteras de tu entorno cotidiano? ¡Adelante! Al fin y al cabo, vivimos en los tiempos de “yo me lo guiso y yo me lo como” y la tecnología nos brinda en bandeja la oportunidad de expresarnos sin fronteras. Una cosa está garantizada: tu vida no volverá a ser aburrida.
Llega a los demás…
• Cultiva tu carisma. Dicen que las personas más atractivas no son las más guapas, sino aquellas que, mientras exhiben su imagen más cuidada, hacen que sus interlocutores se sientan especiales. Imita la actitud de Jackie Kennedy, lady Di o Barak Obama: interésate por los demás, escucha con atención, trata a cada persona como única e irrepetible. Eso sí, debes creerlo de corazón o no lo transmitirás.
• Intenta estar presente. Todas las personas que han visto la muerte de cerca coinciden en valorar el amor y la comunicación como las cosas verdaderamente importantes de la vida. Si dejas que las prisas te lleven a descuidar a tus amigos, comprar el pan sin saludar al tendero o hacer regalos por compromiso, no sólo dejarás escasa huella a tu alrededor, sino que te sentirás vacía.
• Ofrece tu tiempo. Lo dicen hasta los científicos: hacer algo por los demás mejora nuestra salud y calidad de vida. Dedica tu tiempo a los demás y podrás llenar tu vida de sentido a la vez que influirás en las de otros.
• Proactiva en el trabajo. Adopta una actitud creativa: descubre tus habilidades y ponlas al servicio de tu negocio o empresa. Tu día a día se volverá más interesante y tu motivación se multiplicará.
• Mójate. ¿Tienes inquietudes sociales? Como miembro de una ONG, podrás contribuir a cambiar muchas situaciones.