Según señalan los expertos, el descubrimiento plantea la posibilidad de que los fármacos que imiten los efectos de las sestrinas sean útiles en el tratamiento de problemas de salud asociados a la edad.
En la actualidad una enzima llamada TOR se ha convertido en un enorme foco de atención para la investigación debido a sus papeles clave en el control del crecimiento, metabolismo, envejecimiento, función inmune y otros procesos biológicos básicos. Estudios anteriores han mostrado que las proteínas sestrinas, que aumentan en respuesta al estrés, ayudan a controlar su actividad.
Los científicos que han participado en este estudio, dirigidos por Jun Hee Lee, han analizado a moscas de la fruta ’Drosophila’ que carecen de sestrinas. Sus resultados muestran que las sestrinas y TOR funcionan juntos en un ciclo de retroalimentación negativo en el que la actividad de éste aumenta los niveles de aquella, lo que a su vez disminuye la señalización excesiva de la enzima.
Según explican los investigadores, las moscas sin sestrinas, cuyos niveles de señalización de TOR eran anormalmente altos, mostraron una acumulación de grasas, degeneración muscular y anomalías cardiacas.