“Tras convivir juntos, decidimos casarnos. Nos ofrecía más confianza. Además, queríamos hijos (tenemos dos) y preferíamos que todo fuera “legal”. Preparar una boda puede crear muchos conflictos, eso sí. Pero regularizar la unión de hecho no tiene sentido; no mejora en nada el matrimonio civil: ni ampara legalmente ni ofrece ventajas administrativas. Hacer el papeleo para casarse o para formalizar una unión de hecho es parecido y el respaldo legal del matrimonio no tiene comparación. No creo que la pareja de hecho sea una opción igual de válida, ahora que cualquiera puede casarse”.