Gema González, guía turística (33 años): "Yo creo que en muchos casos este problema en la pareja es la consecuencia de una saturación social causada por los hijos y por las demás obligaciones, incluidas las laborales. Llevar a tus hijos al colegio, ocuparte de tu trabajo, de la casa, sentirte bien con tu vida y con tu pareja son cosas que a veces te desbordan. Cuando tienes cansancio físico y mental sólo quieres desconectar, todo te hace sentir angustia y te cuesta mucho darte. Además, la saturación te lleva a exagerar cualquier cosa del otro y a crear dramas de situaciones muy pequeñas que, en realidad, no son para tanto. Acabas echando una bronca impresionante por algo insignificante, y eso hace mucho daño a la convivencia. Pero no quiero ser fatalista porque lo bueno de la saturación es que también es un límite que marca el momento de los cambios. Cuando te hartas hay una luz de alarma que dice: hasta aquí. Y si realmente te paras y pones las cartas sobre la mesa, puede tener solución".