Al igual que no nos fiaríamos de un dentista con una dentadura en mal estado, no deberíamos confiar nuestra dieta a un endocrinólogo o a un médico de cabecera con sobrepeso. Eso, al menos, sugieren los resultados de un estudio que investigó el comportamiento de 500 médicos de Atención Primaria del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health y el Johns Hopkins University School of Medicine, en Estados Unidos.
Según los resultados, los médicos con problemas de peso son más reticentes a sacar el tema de la obesidad a sus pacientes. El 93% de los médicos solo diagnosticaban obesidad si su propio peso corporal era menor o igual al del paciente en cuestión. El trabajo, que puso en evidencia la complejidad de la relación medico paciente, encontró que entre la población de doctores en Medicina, la proporción de obesos era alta. En los centros donde se realizó la investigación, el 53% de los médicos tenía sobrepeso o era obeso.
Unos resultados similares se obtuvieron en otra investigación sobre el tabaquismo. Si el médico era fumador era menos propenso a recomendar a sus pacientes que dejaran de fumar.