LLENA TU NEVERA CON...
Pavo. Contiene triptófano, que aumenta los niveles de serotonina y mejora el estado de ánimo. También ayuda a resistir el deseo de tomar hidratos de carbono refinados (azúcares y harinas blancas).
Pescados y frutos secos. Son ricos en ácidos grasos omega 3, que mejoran la función cerebral, reducen la inflamación y ayudan a controlar los niveles de colesterol y a combatir estados depresivos que desencadenan ataques de hambre.
Té verde. Sus catequinas mejoran el metabolismo e inhiben la producción de una sustancia inflamatoria que abre el apetito. Un estudio indica que beber tres tazas al día puede reducir, en tres meses, el peso y el contorno de cintura un 5%, sin más cambios en la dieta.
Cereales integrales. Elaborados con el grano entero, evitan los "picos de azúcar" en sangre y mantienen el apetito a raya. Además, son ricos en magnesio, un mineral que mejora el metabolismo de la glucosa, tiene efecto calmante y ayuda a prevenir la depresión.
Y DEHAZTE DE LAS TENTACIONES...
• Bollería y pastelería.
• Harinas blancas en general y galletas no integrales.
• Patatas fritas y otros aperitivos de bolsa (gusanitos, etc.).
• Chucherías y caramelos.
• Refrescos azucarados.
• Embutidos grasos y carnes grasas.
• Nata, manteca, tocino y mantequilla.
• Helados ricos en grasa.
• Alimentos procesados ricos en aditivos y colorantes.
• Cafeína en exceso.
• Bebidas alcohólicas.