Y es que muchos de los hábitos alimenticios que tenemos emanan de la tradición oral: pequeños consejos que se han ido transmitiendo de generación en generación, sugerencias de supuestos expertos nutricionistas que nunca se han acreditado como tal… En definitiva, recomendaciones dietéticas cuya procedencia no está contrastada científicamente o procede de fuentes poco fiables.
¿Quién no ha oído alguna vez aquello de que la fruta, como postre, engorda? ¡Nada más lejos de la realidad! Según expertos de Hortyfruta y la Asociación “5 al día”, “no existe ninguna razón científica que lo avale, si bien es cierto que si se comen una o dos piezas de fruta antes de comer, saciaremos nuestro apetito y, por tanto, sentiremos menos hambre a la hora de sentarnos a la mesa”.
Pero si aquellas no engordas, tampoco hay ninguna que adelgace. Cierto es que la fruta, por regla general, tiene poco contenido calórico y esto ayuda a mantener una buena figura. Sin embargo, de ahí a afirmar que las frutas ácidas, como muchos aseguran, “adelgazan”, hay un largo trecho…
Que levante la mano el que no ha escuchado hablar alguna vez del poder afrodisíaco de las fresas. Su forma, color, brillo, textura, momentos asociados… Muchas razones podrían avalar esta afirmación pero, de momento, no se han encontrado argumentos científicos que lo den por bueno.
Eso sí, no todo lo que se dice por ahí es mentira. Una de las grandes verdades al respecto es la que habla de las naranjas, zanahorias o melocotones. No es casualidad que todas se “vistan” con el mismo tono anaranjado. Esto se debe a los betacarotenos, unos compuestos activos con gran poder antioxidante que, si bien no es cierto que bronceen solos nuestra piel, sí la protegen de las dañinas radiaciones solares.
Otro tema muy comentado en cuanto a hábitos alimenticios se refiere es la intolerancia de los diabéticos a alimentos como la sandía, el melón, los higos, plátanos o uvas. Si bien es cierto que este tipo de enfermos presenta alteraciones en sus niveles de glucosa y deben controlarse a la hora de ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono y azúcares, los azúcares de la fruta se presentan en forma de fructosa, que no tiene un efecto tan directo y negativo sobre la glucemia. Aunque todo depende de la cantidad y el momento en que se ingieran, incluso para los diabéticos se recomienda ingerir, al menos, 3 raciones de fruta al día y, mejor que mejor, si se toma entera y no en zumo, pues el azúcar se absorbe más rápidamente por la menor cantidad de fibra.
¿Y el eterno debate sobre la fruta con o sin piel, o las verduras frescas, precongeladas o cocinadas? Por un lado, es cierto que la fibra se encuentra en la piel en mayor proporción, pero en la pulpa hay más que suficiente, por lo que no es imprescindible comerla sin pelar para adquirir cantidades importantes de este nutriente. Eso sí, si te decantas por esta opción, lávala muy bien antes, para eliminar así pesticidas, conservantes y demás sustancias perjudiciales para la salud.
En cuanto al modo de comer las verduras, responde más a los gustos del consumidor que a variables nutritivas. Aunque algunas sustancias, como la vitamina C, se pierden a altas temperaturas, otras como el licopeno (un antioxidante muy importante que contienen los vegetales rojos) se potencian al ser cocinados.
¿Y la cocción y el congelado? En el primer caso, parte de los nutrientes se diluyen y pierden en el agua cuando se hierven, por lo que hay que adecuar la cantidad de agua o hacer la cocción al vapor. El segundo, aunque “empeora” la textura y el color en relación con los productos frescos, nos da la ventaja de tomar fruta y verdura de temporada todo el año.
Por último, y tirando del sabio refranero español, ¿qué hay de cierto en aquello de “el melón por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata”? Aunque en todo caso debemos considerar la tolerancia individual a los alimentos, sí es cierto que el melón y la sandía son frutas muy ricas en agua que “cuando se toman en exceso y en una sola toma, aseguran desde 5 al Día y Hortyfruta, pueden diluir el ácido del estómago y dificultar la digestión”.
*Información facilitada por la Asociación 5 al Día y Hortyfruta