A la hora de comprar un nuevo colchón, busca que sea...
A) Cómodo y homogéneo.
Dormimos una media de siete horas diarias, lo que supone alrededor de 2.550 h/anuales. Por lo tanto, tiene que favorecer el sueño, no ser un calvario. Además, no debe tener hundimientos ni grandes huecos.
B) Firme.
En contra de lo que se pensaba anteriormente, un buen colchón no tiene que ser duro como una piedra. El estudio científico llevado a cabo por la Fundación Kovacs lo dejó claro: mejor, firmeza media.
D) Adaptable.
Debe adaptarse tanto a tu altura, que determina el tamaño, como a tu peso, que define también la firmeza. De todas formas, ante la duda, mejor un tamaño XL.
E) Diséñalo a tu medida.
Puedes combinar zonas de firmeza distintas, según tus necesidades; o un sistema de firmeza dual, de forma que cada lado de la cama sea más o menos duro; con calefacción incorporada, para que duermas siempre con los pies calientes; con tratamientos higiénicos...
F) Acude a un especialista.
Déjate asesorar, pero decide tú. Lo que es válido para tus amigos o familiares no tiene que serlo para ti.
G) Pruébalo.
Es el momento clave: no tengas reparo: túmbate, levántate y lánzate para comprobar su capacidad de recuperación, date la vuelta.