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Foto: “Esta enfermedad tiene un importante impacto en la calidad de vida del paciente”, afirma Mc Innes, profesor ...

Frena la artritis

  • Normalidad. Ésta es la palabra con la que le gustaría definir su vida a un individuo que padezca artritis reumatoide (AR), una dolencia que se presenta con síntomas como el dolor, la rigidez y la pérdida de movilidad en todas las articulaciones. Aunque puede aparecer a cualquier edad, suele ser más común en adultos de entre 30 y 50 años y es de dos a tres veces más frecuente en el género femenino. La causa de su aparición es desconocida, pero se sospecha que existen factores genéticos que pueden contribuir a desarrollarla.
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“Esta enfermedad tiene un importante impacto en la calidad de vida del paciente”, afirma Mc Innes, profesor especializado en Medicina Experimental y Reumatología de la Universidad de Glasgow (Reino Unido). De hecho, “más de la mitad de los pacientes encuestados en un estudio internacional –500 entre Europa y Canadá– sienten que sus vidas están controladas por los síntomas de su patología, lo que demuestra una clara necesidad de otras opciones de tratamiento más efectivas que las actuales para estos enfermos”.

En la actualidad, la artritis reumatoide no tiene cura, pero sí existen fármacos muy útiles para conseguir controlarla. Asimismo, un diagnóstico temprano que permita tratar al paciente en los primeros estadios evita la progresión de la enfermedad y las complicaciones, como la deformidad permanente, o los trastornos colaterales, como la depresión o el aislamiento social.

Un cóctel de medicamentos

Son varias las líneas de tratamiento que se están utilizando. Unas están destinadas a disminuir la sintomatología (antiinflamatorios y analgésicos). También se recurre a fármacos antirreumáticos, como el metrotexato y, en ocasiones, a los corticoides. Normalmente, los pacientes reciben un cóctel de estos medicamentos en mayor o menor dosis, según el grado de severidad de su caso. El problema es que no siempre son efectivos. Según el estudio de refeencia en artritis RAISE, el 79% de los pacientes en tratamiento siguen sufriendo dolor, un 67% fatiga y un 57% rigidez.

Tal como asegura Juan Gómez-Reino, jefe del Servicio de reumatología del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, se estima que hay entre un 25 y un 30% de pacientes que no responde bien a los fármacos convencionales y que necesitan otro tipo de terapias. Afortunadamente, en los últimos 10 años el avance en Rreumatología ha sido “impresionante” gracias al uso de las terapias biológicas. Éstas atacan a una sustancia denominada TNF alfa, responsable de los procesos antiinflamatorios y la destrucción ósea. Sin embargo, sólo un 12% de los pacientes que reúnen los requisitos para su prescripción finalmente la reciben, a pesar de que, en la mitad de los casos, “la dolencia entra en remisión, se paraliza y entre un tercio y la mitad de los casos no es clínicamente detectable”, indica este especialista.

Otra de las incomodidades por las que tienen que pasar los pacientes que reciben esta terapia es la necesidad de acudir a un hospital para su administración por vía intravenosa. Aunque pronto se contará con una nueva versión autoinyectable que mejorará su calidad de vida, ya que se suministrará de forma subcutánea y mensual.

Trucos para hacerlo más fácil

Busca ayuda en las asociaciones. En países como Suecia existen enfermeras que ayudan a sobrellevar la enfermedad y que ejercen un gran apoyo tanto físico como emocional. “En España no existe esta figura en todos los hospitales y las asociaciones pueden suplir este papel”, indica Antonio Torralba, presidente de la Coordinadora Nacional de Artritis (Conartritis).

Deja de fumar. Un estilo de vida sano es imprescindible para mejorar la salud, y en artritis reumatoide cobra especial importancia dejar de lado hábitos nocivos como el tabaco. Según un estudio realizado en varios centros sanitarios españoles ha quedado completamente demostrado que el consumo habitual de tabaco multiplica por cuatro el riesgo de sufrir esta enfermedad. Además, el hijo de un paciente con artritis reumatoide que fume tiene un riesgo casi 10 veces mayor que la población general de padecer la patología en el futuro, aseguraron los autores de esta investigación.

Manténte activo... sin estresarte. Hay que evitar en lo posible una vida agitada, con gran actividad física o con estrés psíquico. Conviene dormir una media de 8 a 10 horas nocturnas, y viene bien una siesta de 30 minutos. Puede ser de utilidad comenzar el día con un baño de agua caliente, que contribuirá a disminuir la rigidez o el agarrotamiento matutino.

Escoge un buen trabajo. Si hay posibilidad de elegir el empleo, hay que evitar actividades que precisen esfuerzos físicos, obliguen a estar mucho tiempo de pie o necesiten de movimientos repetitivos, sobre todo con las manos. Durante la jornada laboral hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados durante periodos prolongados. En el trabajo doméstico hay que intentar no hacer fuerza con las manos. No es bueno retorcer la ropa, abrir tapaderas de rosca, presionar con fuerza mangos de cubiertos o fregonas, etc. En algunas ortopedias hay utensilios que pueden ayudar a realizar las tareas domésticas.

Practica ejercicio físico. No es saludable ejercitarse con deportes con contacto físico o aquellos en los que sean frecuentes los saltos o los choques. Es conveniente montar en bicicleta por terrenos llanos y sin riesgo de atropello, así como nadar o pasear. En los periodos de poca inflamación es muy recomendable practicar algún ejercicio físico de forma habitual y sin cansarse.

Cuando descanses... Es mejor adoptar una postura adecuada, evitando doblar las articulaciones. Por este motivo hay que procurar mantener los brazos y las piernas estirados. Es recomendable tener una cama dura y una almohada baja. No deben ponerse almohadas debajo de las rodillas.

Usa calzado adecuado. Conviene un zapato elástico pero firme. Es mejor evitar los de plástico o material sintético. Es saludable llevar sujeto el talón, por lo que pueden ser recomendables los tipo botín con un refuerzo posterior. La puntera debe de ser ancha y el empeine, lo suficientemente alto como para que no produzcan rozaduras en los dedos. Hay que consultar con el reumatólogo la conveniencia de utilizar alguna plantilla. Asimismo, hay que pedir opinión en el caso de que el calzado habitual produzca algún tipo de rozadura.

La dolencia en cifras

La artritis reumatoide es una dolencia crónica y degenerativa que afecta, al menos, a unas 250.000 personas en España, lo que quiere decir que la sufre alrededor del 0,5% de la población adulta.

Esta enfermedad se caracteriza por su incidencia en las mujeres jóvenes, hasta un 70% de las personas que la sufren son mujeres. Paradójicamente, el 40% de ellas experimenta mejoría o estancamiento de la enfermedad durante el embarazo.

Su curación completa es una utopía en el momento actual. Incluso con terapias biológicas, sólo el 40 o 50% de los pacientes alcanza la remisión de la enfermedad.

La utilización de estos fármacos requiere que el paciente acuda al centro a inyectárselos y una evaluación periódica para conocer su evolución cada tres meses, si no se consiguen los objetivos esperados, y cada seis, si ésta es positiva.

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