Entre los cuarenta y 50 años se ha detectado un repunte de esta enfermedad en el mundo occidental. La anorexia puede aparecer tras los esfuerzos por perder peso tras un embarazo o cuando los hijos se van de casa. Una situación percibida como traumática para la mujer también puede desencadenar un episodio de anorexia.
Al parecer las mujeres mantenemos la obsesión con el cuerpo a lo largo de la vida, y si bien somos más frágiles en la adolescencia, en otros momentos de la vida también podemos obsesionarnos al punto de rechazar la comida por privilegiar el culto al cuerpo.
Los expertos han identificado tres tipos de mujeres maduras con anorexia, las que arrastran el trastorno desde tiempo atrás; las que han adquirido el desorden alimenticio por una situación de estrés reciente, por ejemplo, un divorcio o la pérdida de un ser querido; y las que enferman a esa edad por razones desconocidas.
La buena noticia es que, al contrario que los adolescentes, los adultos tienen más capacidad para reconocer el problema y pedir ayuda. Por tanto la recuperación es más rápida y las recaídas menos frecuentes.
Para saber más está el libro The Body Myth: Adult Women and the Pressure to Be Perfect de Margo Maine.