Su creador, el danés Poul Henningsen, la ideó en el año 1958 para el restaurante The Langelinie Pavilion, de Copenhage, en el que todavía se mantiene. Su éxito radica en la forma en que distribuye la luz y con la que consigue una iluminación antideslumbrante a través de sus 72 pequeños paneles redireccionados.
Hoy es una de las piezas “vintage” más buscadas entre los entendidos y más veces reinterpretada.