“La primavera la sangre altera”, dice el refrán, pero, ¿qué se siginifica en realidad? Este periodo del año remite a algún tipo de excitación y nos señala un cierto descontrol que nuestro pobre yo no siempre tiene fuerzas para dominar, pues depende de las corrientes emotivas que habitan en nuestro inconsciente, de todo aquello que nos hace sentir vulnerables.
Tiempo de balance
Lo que la luz solar alumbra evoca la forma en que nos miramos a nosotras mismas. Hacemos un balance de cómo nos sentimos. Si no estamos satisfechas con lo que tenemos y pensamos que hay que hacer un esfuerzo muy grande para conseguirlo, puede aparecer la desgana y el cansancio. Esto es lo que se denomina astenia primaveral. En tales casos, la persona no se ha podido desprender de lo que no la sirve ya, de un pasado que la abruma y de una imagen de sí misma con la que no se encuentra a gusto. Siente que pierde fuerzas y no tiene ganas de enfrentarse a lo cotidiano.
La pérdida de prestigio en el trabajo o de prestancia en el cuerpo, a partir de determinada edad, puede ser el detonante de una pequeña depresión, sobre todo si la persona se niega a aceptar esos cambios, porque representan una pérdida de valor personal y no tiene recursos para sentirse estimable. La depresión se manifiesta, pues, cuando se producen dos acontecimientos psicológicos: un grave descenso de la autoestima y la aparición de impulsos agresivos contra uno mismo. Frases como “soy una calamidad” o “ya no rindo” son bastante habituales en esta situación anímica.
Elena mira por la ventana y ve un sol espléndido que, sin embargo, no le produce ninguna sensación de ánimo o bienestar. Ella está triste, apagada, no le apetece salir, se queda en casa y pone la televisión durante horas, viendo una película tras otra. Así no piensa, se adormece y consigue descansar. Si se detiene a pensar en sí misma, comienza una batalla agotadora de autorreproches. Tiene 35 años y está separada. Su hijo se ha ido a pasar el día con un amigo y ella piensa en un compañero del trabajo que le gusta, pero al que no se acerca porque se plantea si será bueno o no para su hijo que la vea con otro hombre. También piensa que quizá sea mejor no meterse de nuevo en líos sentimentales.
La fuerza con la que sofoca todos sus deseos tiene su origen en la identificación de Elena con su madre, que le transmitió durante su infancia la idea de que los hombres sólo daban problemas. Ella no quiere estar sola pero tampoco puede organizar una relación amorosa donde no se sienta agobiada por su pareja. Su deseo de compañía y la lucha contra ese deseo le producen un cansancio que la deprime. Este síntoma es la expresión de su conflicto. Si Elena lograra resolver lo que la mantiene adherida a su madre, probablemente podría realizar su deseo de formar una nueva pareja.
CLAVES
• No se debe confundir la astenia primaveral con una depresión. La primera se refiere a un cierto cansancio que pasa en poco tiempo y se resuelve con los recursos psicológicos propios. La depresión, en cambio, es una enfermedad grave.
• Un cierto grado de depresión no siempre es malo, ya que sirve para bucear en nuestro interior en busca de nuevas opciones.
• Sentirse bien es el resultado de una percepción interna en la que la distancia entre cómo somos en realidad y cómo deseamos ser no es demasiado grande. Sin embargo, cuando la depresión aparece hace acto de presencia el autorreproche y el sentimiento de culpa.
• Para recuperarse conviene identificar el área del conflicto. Después de una reflexión, es probable que te sientas no sólo insatisfecha, sino también culpable de lo que te ocurre. Sal de la queja y revisa la exigencia que tienes para contigo misma.