Vivir en positivo

Cómo nos influye el buen tiempo

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La tensión por los suelos, cansancio, irritación... Las altas temperaturas vienen acompañadas de síntomas molestos. Pero también son propicias para dar alas al amor. Anímate.

El calor promueve en nuestro cuerpo y mente todo tipo de afectos y sensaciones. Nos aviva el organismo y el estado de ánimo y puede provocar alegría y bienestar, pero también estrés, irritación, agresividad, insomnio y dificultad para concentrarnos.

Los cambios que realizamos en la vida para crecer están casi siempre acompañados de un calor humano necesario para enfrentar la nueva etapa. Sólo si disponemos de la energía vital precisa podemos aceptar tales cambios. La llegada del buen tiempo también nos impone un cambio en la vida cotidiana, que requiere un esfuerzo. Nos pide que vayamos más despacio en un mundo apresurado.

En nuestras mentes asociamos el calor a todo tipo de pasiones, comparamos el amor con un fuego que arde ciegamente y después se va apagando. Al amor le va la buena temperatura.

El calor que sentimos y la intensidad de las emociones se ven favorecidos por todos los estímulos placenteros que recibimos. Los cuerpos quedan más al descubierto, expuestos a las miradas y se convierten en receptores de los placeres que proporcionan el sol y el agua.

Unos grados de más

“No puedo más, estoy por los suelos –le dice María a su amiga Ana–. Cada día me afecta más el calor”. “Se te pasará cuando el cuerpo y el ánimo se acostumbren –le contesta Ana que sabe que su amiga ha pasado un mal invierno, ha estado a punto de separarse y todavía no sabe qué hará en vacaciones. “A mí ahora me encanta la llegada del calor –insiste Ana–, estoy deseando que nos vayamos de vacaciones”. “Eso me lo dices para animarme o para ponerme los dientes largos”, contesta María.

“Para animarte, por supuesto. No siempre me ha gustado la llegada del calor. Antes me pasaba como a ti, que me hacía sentir mal, ahora no me ocurre eso. Me aplana un poco, pero lo disfruto de corazón. Para ello he tenido que comprender a qué tenía asociado el calor y las altas temperaturas”, le responde Ana animada.

Los lazos del amor

Entonces Ana le cuenta a su amiga cómo había elaborado en una psicoterapia la mala relación que había tenido con su madre, una mujer fría que nunca se estaba quieta y era muy exigente. Relajarse y hacer las cosas despacio le parecía de personas vagas. El calor no le gustaba porque decía que no se trabajaba tan bien en esa época. Ana recompuso en su tratamiento una relación consigo misma cuando pudo dejar de identificarse con su madre y volver a crear su feminidad y su sexualidad de una forma más calida y amorosa que su progenitora. Dejó de identificar el placer fuera del trabajo con la vagancia y comprendió que la frialdad de su madre siempre le había hecho temer la llegada del sol, porque no podía permitirse la inevitable laxitud que produce, además de recordarle el poco afecto que había recibido de ella. Antes, Ana no se dejaba caer ni en los brazos del calor ni en los brazos de su amor.

Las temperaturas altas afectan al ánimo, pero si nuestras energías mentales se encuentran en buen estado, podremos enfrentar bien el cambio y disfrutar del verano.

Claves

El exceso de calor nos puede producir irritabilidad e insomnio. Protégete adecuadamente de él.

El cuerpo necesita algunos cuidados, como el de una mayor hidratación. Si desatendemos este tipo de cuestiones, la irritación puede ser uno de los síntomas que nos avise de que no nos estamos tratando bien.

El cansancio corporal aumenta mucho cuando emocionalmente nos hemos sentido muy sobrecargados de afectos que no se han podido elaborar.

El “calor” humano es necesario para enfrentar los grandes cambios en la vida.

El ritmo lento que imponen las altas temperaturas promueve que miremos hacia nuestro mundo emocional y si hay confl ictos nos sentiremos más vulnerables.

Cuando la autoestima se encuentra en buen estado la llegada del calor provoca alegría.

LA AUTOESTIMA
 
Es el sentimiento de aceptación hacia nosotros mismos y está relacionado de manera íntima con la autoconfianza. Es el pilar básico de la salud mental. Cuando nos gusta nuestra imagen interna, sentimos placer y alimentamos el modo de ser que deseamos.

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