En los 10 años que Mujer hoy lleva a tu lado, muchas cosas han mejorado, pero aún hay causas por las que luchar. A lo largo de 2009, dedicaremos parte de nuestra revista a ponerles rostro y buscarles solución. Juntas podemos.
Con rigor, análisis y sensibilidad, Mujer hoy va a aproximarse, número a número, a los problemas que nos afectan. Esa es la meta que nos hemos marcado en el año de nuestro décimo aniversario: ofreceros un 2009 cargado de temas pendientes para que recorramos juntas el camino hacia la solución. Por ejemplo, pondremos el acento sobre la violencia machista. En 2007 murieron 72 mujeres a manos de sus parejas, un año después, 75 y este año llevamos 11. Nos preguntaremos por qué siguen muriendo y qué podemos hacer para protegernos de un terrorismo doméstico instalado en lo más hondo y atávico de nuestra cultura. Igualmente abordaremos la indefensión que sufren las esclavas del siglo XXI, esas mujeres engañadas, extorsionadas y obligadas a prostituirse.
Pero no sólo nos centraremos sobre los aspectos más dramáticos de la realidad. También en lo cotidiano encontramos desigualdades que perjudican la calidad de vida de la mujer, como las que ocurren en el ámbito de la sanidad. Y es que en España ellas tienen más esperanza de vida que los varones, pero peor salud. Además de problemas psicológicos y enfermedades crónicas, la mujer sufre la demora de más de una hora en el diagnóstico de angina de pecho en comparación con los hombres ya que, hasta hace poco, el ataque al corazón era considerado una patología masculina. Los médicos suelen echar “la culpa” a las afectadas, que tienden a acudir más tarde cuando presentan un cuadro isquémico (infarto o angina), pero se olvidan de que los protocolos de actuación están planificados en función de los síntomas de los varones.
Más vulnerables
Y si importante es la manera en que los profesionales tratan a las mujeres, también lo es la forma en que nos tratamos a nosotras mismas. La anorexia es una manera enfermiza de relacionarse con la comida y con el propio cuerpo, que afecta al 2% de la población y al 3,7% de los adolescentes. Ahora sabemos que este problema no se evapora con los años y cada vez es más común entre mujeres que han superado los 40. Pero, en realidad, los trastornos de la alimentación son sólo una de las consecuencias de la autoexigencia y la presión a la que está sometida la mujer en un contexto laboral y personal que le demanda ser una “superwoman”.
Por eso trataremos el espejismo del techo de cristal, es decir, la anhelada y postergada igualdad laboral que se aleja cuando nos damos cuenta de que sólo el 6,8% de los cargos directivos de las empresas del Ibex 35 están ocupados por mujeres, y la brecha salarial no disminuye. La precariedad del empleo femenino las hace más vulnerables ante la crisis, pero este momento no puede servir de excusa para retrasar la conciliación entre vida laboral y familiar. Tampoco podemos olvidarnos de los más desfavorecidos. En nuestro país hay 1.360.000 mayores, de los cuales un millón son mujeres.
Junto con los ancianos, los niños son los más afectados por la pobreza, y no sólo en África, también en nuestras ciudades. En España hay más de un millón y medio de menores en situación de riesgo de pobreza. La situación de peligro de exclusión social se acentúa en el caso de los niños inmigrantes, que llegan a nuestro país como polizones de las pateras o animados por sus padres que ven en la huida una esperanza para su supervivencia. Según la ONG Save the Children, en nuestro país hay, al menos, 20.000 menores identificados por la Policía como víctimas de la explotación, que son obligados a prostituirse, a mendigar o a cometer delitos.
El mundo que nos rodea
Tampoco le damos la espalda a la realidad de los discapacitados. Cuando la joven Izaskun Buelta le preguntó a Zapatero en televisión sobre el empleo para discapacitados, le dio rostro a un colectivo de 32.000 personas con síndrome de Down, que reivindican un rol activo en esta sociedad. Romper las barreras contra las discapacidad es tan importante como curar las deficiencias físicas o mentales de quienes las padecen. Y si importante es cambiar nuestras actitudes frente a los que son diferentes, también lo es tomar conciencia de las necesidades del planeta en el que vivimos.
El cambio climático es la mayor amenaza a la que nos enfrentamos. Y es que, en Mujer hoy estamos convencidas de que todo puede cambiar y estamos dispuestas a poner nuestro granito de arena para conseguirlo desde nuestras páginas durante todo el año. ¿Estás preparada para seguirnos?
NUESTROS MOTIVOS
1. Violencia de género. En nuestro país hay dos millones y medio de maltratadas y, por lo tanto, dos millones y medio de maltratadores.
2. Tráfico de mujeres. Dos millones de mujeres y niñas son explotadas sexualmente en todo el mundo y España contabiliza más de 2.400 de estas víctimas.
3. Nuestra salud. La mujer española no goza de una buena esperanza de vida saludable.
4. Trastornos alimentarios. El 2% de la población y un 3,7% de los adolescentes españoles los padecen.
5. Mujer y trabajo. Los hombres ocupados siguen ganando 6.200 € anuales más.
6. Conciliación familiar. El 60% de las españolas asegura que la maternidad les ha supuesto un obstáculo en el mercado laboral y un 40% afirma que la reducción de jornada ha mermado sus posibilidades de ascenso.
7. Los mayores. En España hay 1.360.000 personas mayores de 65 años (un millón de ellas mujeres) que viven solas, según los datos del INE. El 60% dice sentirse solas.
8. Infancia desprotegida. Más de un millón y medio de menores está en situación de riesgo de pobreza. Los más vulnerables son los inmigrantes y los hijos de familias monoparentales. Son la cara de la pobreza, explotación y abandono.
9. Integración de los discapacitados. Más de 32.000 personas con síndrome de Down reivindican un espacio propio y un rol activo en esta sociedad. Y no son los únicos. En España hay más de tres millones y medio de personas con discapacidad. Se trata de romper barreras físicas y mentales.
10. Proteger el planeta. Explotar a la Tierra no es gratis. Los expertos avisan de que el cambio climático ya ha llegado y no tiene por qué ser tan paulatino como se esperaba.