Dejó los estudios para dedicarse a “cosas de mujeres”. Más de 30 años después, los ha retomado y ha empezado la carrera de Historia. Se presentó a las becas de estudio que concede el Círculo Olay y se la concedieron. Dentro de tres meses recibirá su títul,o una especie de recompensa por todo este tiempo ocupándose de los demás.
“Mis padres me sacaron del colegio para que aprendiera a coser y cocinar. Entonces entendí que tenía otras prioridades. Ahora creo que eso es un error. Formarse es crucial. Te permite acceder a un empleo mejor y te da autoestima. Durante muchos años me sentí invisible. Era “la mujer de”, “la madre de”, pero no tenía nombre. Casi no intervenía en las charlas con los amigos, creía que era una ignorante. Pero me harté y me dije: “Ahora me voy a regalar una carrera”. A mi marido y a mis hijos les encantó, aunque seguían preguntando qué había de comer. Sigo siendo madre y esposa, pero cada tarde, en clase, soy Emilia Prados. Cuando saqué mi primer aprobado, me encerré en el baño de la facultad porque no quería que vieran a una maruja llorando por ahí. Hasta entonces no estaba segura de poder con ello. Pero según vas sacando asignaturas, sube tu confianza. Hace poco pensé que tenía que dejarlo. Mi hijo se quería ir de Erasmus, mi hija iba a hacer un posgrado y creí que tenían prioridad. Pero me presenté a las becas de estudio que concede el Círculo Olay y me la concedieron. Creo que es una especie de recompensa por todo este tiempo ocupándome de los demás. En tres años espero colgar mi título en casa, donde pueda verse. Será un gran orgullo”.