Regreso de las vacaciones, fiestas, exámenes, vida social intensa, cambios familiares, un nuevo rumbo en el trabajo, problemas económicos, el esfuerzo de cada día. Hay momentos y situaciones que parecen agotar todas las reservas energía física y mental de que dispone el organismo.
Si no se remedia la situación, las consecuencias no tardan en aparecer: fatiga, desgana, abatimiento, abandono, tristeza. La persona entra en un círculo vicioso: se ha quedado sin fuerzas, no sólo para vivir el día a día, sino para encontrar una solución a su bajón de vitalidad y tomar medidas para superarlo.
¡Alto! Si te sientes vacía por dentro, es hora de que “recargues tus baterías”, antes de que tu salud y ánimo se resientan y empeoren el problema. Para recuperar tu energía, ante todo debes desactivar a tres de los principales “ladrones” que te la roban inadvertidamente pero sin pausa: estrés, ansiedad y cansancio:.
• Supera el desgaste nervioso.
Si compruebas que tu cuerpo no permanece relajado prácticamente en ningún momento, que te despiertas inquieta por las noches y tienes demasiadas responsabilidades y ocupaciones, probablemente el estrés te está acechando o invadiendo.
El consumo regular de cereales, parece tener un impacto positivo en el organismo: las personas que consumen estos alimentos tienden a sentirse menos deprimidas y a alcanzar menores niveles de estrés, que aquellas que no los incluyen en su dieta.
Las semillas de girasol, ricas en vitaminas E y B, y los frutos secos, abundantes en magnesio, ayudan a aportar al organismo estos nutrientes, cuya pérdida excesiva fomenta el nerviosismo.
Además, es aconsejable evitar esforzarse al límite en la actividad diaria, introduciendo descansos en el horario, y obtener algo de tiempo para realizar ejercicios de relajación cotidianos.
• Corta la angustia anticipatoria.
¿Te sientes angustiada, con un temor exagerado a algo que no puedes explicar, o anticipando continuamente todo tipo de catástrofes que afectarán tu vida? Son algunos síntomas de un estado ansioso, que produce una intensa erosión emocional.
Para elevar de manera natural tus niveles de serotonina, una sustancia cerebral que mejora el ánimo, consume a lo largo del día pequeñas cantidades de comida y tentempiés que contengan hidratos de carbono: frutas, legumbres, cereales… .
Comer una manzana o una mandarina antes de acostarse tiene un ligero efecto relajante, cuando la ansiedad ataca por las noches.
Identificar las causas de la ansiedad, para disminuir su influencia en la vida, y hablar sobre los propios problemas con algún familiar o amigo de confianza puede ser de ayuda, pero si no se puede afrontar la situación, hay que acudir al psicólogo.
• Ataja el agotamiento orgánico.
¿Te levantas de madrugada y te acuestas pasada la medianoche? Vas a toda prisa de un lado a otro: de tu casa al trabajo, del supermercado al gimnasio, del colegio de tus hijos al banco…? ¿No consigues vivir el momento presente porque te agobian los compromisos del día de mañana? ¡Cuando estas actividades y actitudes se transforman en costumbres, llega la fatiga!
Un adecuado aporte de hierro, un mineral que a veces escasea sobre todo en la mujer produciéndole anemia, y de las vitaminas del grupo B, esenciales para que el organismo aproveche la energía que contienen los alimentos que se ingiere, puede ayudar a recuperar la vitalidad. El cansancio también puede relacionarse con la deshidratación del cuerpo, por lo que no hay que descuidar el consumo de agua.
Para erradicar el cansancio, cuando no se debe a causas orgánicas, es indispensable revisar el estilo de vida que se sigue y modificarlo para que incluya más espacios de descanso y ocio, y para el cultivo de las relaciones y la vida interior.