Vivir en positivo

La brújula interna

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La intuición es la certeza de saber algo sin poder explicar de forma razonada y lógica el porqué. Pero no se trata de magia ni clarividencia.

Una persona intuitiva es la que posee una sensibilidad especial para captar los matices de lo que sucede dentro de sí misma y a su alrededor: lo que no se dice, el lenguaje corporal, los puntos de encuentro entre diversas situaciones, sus reacciones ante los estímulos, etc. Esta información es elaborada de forma inconsciente y transmite un mensaje que irrumpe en la mente sin pasar por el filtro de la lógica y el análisis. En el día a día, lo ideal es aprender a combinar nuestras dos capacidades de razonamiento: el lógico y el intuitivo. Un buen equilibrio entre ambos nos permite respetar los deseos de nuestro corazón sin por ello perder la cabeza. La intuición consiste en una buena inteligencia emocional, hecha de capacidad de observación, sensibilidad, empatía… Sus complementos son el razonamiento, la planificación y la reflexión, que nos permiten tomar decisiones meditadas.

Así la potencias

Aprende a identificarla. Hazte consciente de la forma en que te habla. Puede ser un momento de lucidez motivado por el comentario de otra persona o una idea brillante que se te ocurre cuando te concentras. En todos los casos, se trata de una voz que te habla con tanta serenidad como firmeza.

Escucha a tu cuerpo. Fíjate en las sensaciones asociadas a tu percepción. ¿Te hace sentir feliz? Entonces, ¡lánzate! Si las sensaciones son negativas no las desdeñes. Tal vez estás presintiendo una dificultad.

Entrénala. Hay muchas formas: observa a las personas y trata de percibir si lo que dicen está en consonancia con el tono de su voz o su expresión corporal. Presta atención a lo que perciben tus sentidos, tus sueños... Fíjate cómo te sientes después de seguir tu intuición o cuando la dejaste de lado.

Juega con ella. Ser intuitiva no significa dejar de pensar ni convertirse en una mujer a merced de las emociones. Considera a tu intuición como una amiga íntima que siempre te da buenas pistas, y “anímala” a que lo haga dejándote llevar por sus consejos con frecuencia (cuando vayas de compras y dudes entre dos vestidos, cuando te propongan un plan inesperado, etc.). Así, cada vez te resultará más fácil tenerla en cuenta. Sobre todo, no intentes controlarla, pues es una voz sutil y la apagarías.

PARA LEER

“Intuición”. Osho. ¿En qué consiste? ¿Se trata de un don con el que unos nacen y otros no, o es posible desarrollarla? ¿Puede aprenderse a través de cursos o aplicando fórmulas que cualquiera puede dominar con perseverancia? Las preguntas de Osho son incisivas y sus respuestas, inspiradoras. Ed.: Debolsillo. Precio: 7,95 €.

“¡Buena idea!”. Varios autores. La crisis se combate con creatividad. Sí, pero… ¿De dónde salen las buenas ideas? Este libro nos propone 20 técnicas y 10 situaciones pensadas para inspirar y estimular el pensamiento intuitivo y creativo. Según sus autores, todos podemos tener una buena idea, pero para llegar a ella hace falta arriesgarse. La mejor forma de lograrlo es practicar. Ed.: RBA. Precio: 13 €.

“Respuestas de los ángeles”. Diana Cooper. Hay preguntas que no tienen una respuesta sencilla. Tanto es así, que sólo podemos obtenerla a través de un trabajo de profunda interiorización. Y no es necesario ser una persona religiosa para dejarse guiar por las respuestas que nos ofrecen nuestro subconsciente, la sabiduría interna… o los ángeles, tal como proponen estas páginas de la terapeuta y sanadora Diana Cooper. Ed.: Obelisco. Precio: 17 €.

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