Vivir en positivo

Trastorno bipolar

  • Trastorno bipolar Trastorno bipolar Marisol Guisasola

  • Trastorno bipolar Trastorno bipolar Marisol Guisasola

  • Según las estadísticas, entre el 1% y el 3% de la población padece trastorno bipolar, pero transcurre una media de ocho años desde los primeros síntomas hasta el diagnóstico. De la exaltación al llanto, esta enfermedad altera la vida de los afectados y la de sus seres queridos.

“Son años de sufrimiento inútil”, explica la actriz Carrie Fisher, que convive con esta enfermedad mental desde la adolescencia. “Como los primeros episodios suelen darse entre los 15 y los 19 años, mucha gente confunde sus síntomas con los cambios de humor de la juventud”.

Los síntomas

Los afectados de depresión bipolar viven en una montaña rusa emocional, en la que pasan de periodos de abatimiento y depresión a otros de gran exaltación en los que hablan sin parar, pueden gastar sin medida, abusar del alcohol y otras sustancias, tener episodios de irritabilidad... “Los ciclos se repiten, a menudo con periodos de humor normal entre ellos. No estamos hablando de los altibajos que todos tenemos; en este trastorno los síntomas son acusados y graves y alteran toda la vida del paciente”, explica el dr. Eduard Vieta, director de la Unidad de Trastorno Bipolar del Hospital Clínic de Barcelona. Los cambios en el estado de ánimo, el pensamiento y los niveles de actividad pueden durar horas, días, meses... En el camino, no sólo la vida del afectado se trastorna; todo el entorno sufre las consecuencias.

Incluso la salud física se ve afectada. Según las estadísticas, los afectados de trastorno bipolar tienen de dos a cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedad cardiovascular y cinco veces más de desarrollar diabetes que la población general. “Un paciente diagnosticado de trastorno bipolar a los 20–25 años que no recibe tratamiento podría perder unos 12 años de buena salud, unos 14 años de vida laboral y su esperanza de vida podría reducirse en 10 años”, señala el dr. Vieta, “en cambio, si recibe tratamiento adecuado, puede llevar una vida sana y productiva y evitar mucho sufrimiento”.

Las causas

Se han citado varias: las estructurales (imágenes de alta tecnología indican alteraciones cerebrales); las bioquímicas (relacionadas con niveles de neurotransmisores y hormonas); las genéticas (la enfermedad es más probable en personas con antecedentes familiares de la misma); del entorno (entre ellas, el estrés, el consumo de drogas, la muerte de un ser querido, los traumas infantiles...). Además, la psiquiatría identifica dos tipos de trastorno bipolar:

Tipo 1: es la forma más grave. Alterna episodios de fuerte manía con los de depresión. En casos raros, puede incluir episodios de psicosis.

Tipo 2: los episodios combinan síntomas hipomaníacos (forma menos grave de manía) y depresivos. Estos pacientes no suelen requerir ingreso hospitalario y su trastorno puede pasar desapercibido.

El tratamiento

“El trastorno bipolar es una enfermedad crónica que requiere tratamiento de por vida, incluso en periodos en los que el paciente se encuentra mejor, porque abandonar el tratamiento aumenta el riesgo de recaída”, explica el dr. Vieta.

El tratamiento debe ser personalizado y tener en cuenta diferentes aspectos, entre ellos el predominio de los episodios de manía frente a los depresivos; su gravedad; si hay síntomas psicóticos e incluso las preferencias del paciente. Los medicamentos más empleados son: 

- Los “estabilizadores”, utilizados sobre todo para la prevención. 

- Los antimaníacos, que se usan para las fases de manía e hipomanía, aunque algunos de ellos también tienen propiedades antidepresivas y profilácticas.

- Los antidepresivos, hoy controvertidos por el riesgo de desencadenar fases maníacas al tratar las depresivas.

- Y para los que no responden a los fáramacos aún se usa la terapiaelectroconvulsiva (electroshock) bajo anestesia. “A pesar de su mala fama, tiene un claro fundamento científico, en su modalidad actual no causa dolor y posee menos efectos adversos que algunos medicamentos”, señala el especialista.

- Normalmente se complementa el tratamiento con terapia individual o familiar de tipo “psicoeducativo” (proporcionando información y apoyo al paciente) lo que ayuda a prevenir recaídas.

El consejo final del especialista es el siguiente: “Si crees que tienes síntomas de trastorno bipolar, consulta a tu médico o a un psiquiatra. Recuerda que esta enfermedad no mejora sin tratamiento”.

Signos y síntomas de un episodio maníaco 

- Aumento de la energía y la actividad, y sensación de inquietud.

- Humor exaltado e incluso eufórico.

- Irritabilidad extrema.

- Incapacidad para concentrarse en una actividad concreta.

- Creencias irreales sobre las propias habilidades y capacidades.

- Comportamiento intrusivo o agresivo. 

- Mayor velocidad de pensamiento y de habla. 

- Negación de la existencia de un problema.

Cómo reconocer un episodio depresivo

- Tristeza, ansiedad... Muchos tienen sensación de vacío interior.

- Sentimientos de desesperanza, pesimismo, culpabilidad, baja autoestima o indefensión ante los avatares de la vida.

- Pérdida de interés o ausencia de placer en actividades con las que antes se disfrutaba, como, por ejemplo, el sexo.

- Falta de energía, cansancio y lentitud.

- Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.

- Dormir demasiado o encontrarse con dificultades para conciliar el sueño.

- Cambio en el apetito y/o aumento o pérdida de peso no intencionados.

- Pensamientos de muerte o suicidio.


MI VIDA EN EL LADO OSCURO

En el estrado, la actriz Carrie Fisher (la princesa Leia en “La Guerra de las Galaxias”) narraba su batalla contra “el lado oscuro”. “Tras una adolescencia autodestructiva, a los 24 años un médico me dijo que debía tomar litio. No le hice caso y seguí conviviendo con mi cacao mental cuatro años más. A los 28 me ingresaron por sobredosis y un médico emitió un diagnóstico: trastorno bipolar”. La actriz es hoy portavoz de las asociaciones de pacientes con trastornos mentales. “Al igual que otros problemas mentales –dice–, éste es consecuencia de desequilibrios bioquímicos, una enfermedad como la diabetes o el Parkinson. Reconocer que la padeces y aprender a convivir con ella requiere fuerza, pero te hace mejor persona. Nuestro mayor enemigo es la ignorancia”.

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