Hace unos años hice unos cursos con unos amigos en la India. En uno de ellos, nos hablaron de cómo era entendida la religión por los hindúes y para mí fue una revelación que desde entonces he aplicado en mi vida cotidiana y personal.
Mi buen amigo Jordi Ribas-Espasa, jesuita catalán experto en cultura hindú, me explicó cómo a los seres humanos se nos podría comparar con una cebolla. “La capa externa es la que más se ve y, a la vez, la que menos valor tiene. Cuantas más capas atravesamos más válido es lo que encontramos. Debajo de todas nos encontramos nosotros, el meollo del ser”. En realidad, sólo somos capaces de ver nuestro interior a través de aquellas personas a las que queremos y que nos hacen de “espejo”, esas que nos devuelven de manera veraz el reflejo de lo que proyectamos y, en definitiva, de lo que somos.
Siendo modelo de profesión, y quiero decir con ello que mi físico es mi herramienta de trabajo, entiendo que debo escuchar mi cuerpo y mimarlo. Así lo hago, y además disfruto haciéndolo, pero sin descuidar mi espíritu. En nuestra sociedad actual, la belleza es sinónimo de poder. No podría estar más en desacuerdo puesto que, contradiciendo al dicho, la cara no siempre es el espejo del alma. Sabemos que la belleza exterior es temporal, así es que si eso es todo a lo que uno aspira, la vida sería muy absurda.
El único espejo de verdad que he tenido desde pequeña ha sido mi familia, mis amigos... A ellos sí les creo. Pero iré con cuidado con la imagen que tengo de mí misma. No sé si es que voy cumpliendo años, pero empiezo a preocuparme más por limpiar las capas de cebolla y acercarme cada día un poco más a lo auténtico, que siempre es una maravilla. Lo esencial es lo que hace que la vida realmente valga la pena.
MIS SUGERENCIAS
• Un curso: Taller de crecimiento personal, liderazgo, comunicación, metodologías orientales y occidentales... con Mary&Oriol Pujol . + INFO: www.oriol-pujol.com.
• Un libro: “Porqué temo decirte quien soy yo”, de John Powell.
• Un ejercicio: Practicar tai-chi, disciplina que yo realizo desde hace tiempo, porque me aporta bienestar físico y psíquico. Es un tiempo que me regalo, al menos, una vez por semana.