Como cada año al poner la mesa para la cena de Nochebuena, Matilde reserva la silla al lado de la suya para su marido, Pedro, así disfruta más fácilmente de su compañía y de sus habituales chistes. Sin embargo como cada año desde hace diez Navidades, Pedro no se sienta a la mesa.Murió en un accidente cuando regresaba con Matilde a casa tras un fin de semana en la playa, algo que Matilde todavía no asimila.
Al contrario de lo que hacía cada año en estas fechas, Antonio no quiere oír hablar de pinos de navidad, ni de montar el Belén ni mucho menos de comprar regalos navideños. Estas actividades estaban reservadas a su hija Paula, pero murió hace ahora 5 años tras una larga enfermedad y desde entonces el dolor que siente Antonio le impide seguir disfrutando del resto de sus hijos.
Micaela no soporta las Navidades. Ya unos días antes se empieza a poner triste porque se acuerda de sus padres fallecidos, su larga enfermedad, el funeral, el entierro. Micaela va todas las semanas al cementerio a visitar las tumbas de sus padres. Llora y llora. Pero sus padres murieron hace más de veinte años.
“La apatía ante cada nuevo estímulo y la melancolía por el recuerdo de los seres queridos que murieron invade la vida de personas como Matilde, Antonio y Micaela, que no son capaces de quitarse de la cabeza a los que ya no están” señala el psicólogo Ricardo Ros.
Son ejemplos de duelos no superados. ¿Pero es posible olvidar y superar la muerte de un ser querido? ¿Y más en estas fechas? Según el experto, sí: “todos hemos sufrido la pérdida de un ser querido, pero hay personas que se enquistan en la época del duelo y no son capaces de avanzar y salir de esa situación de depresión y obsesión por lo recuerdos y culpas por lo sucedido a sus seres queridos, es un recuerdo permanente y constante que sigue haciéndoles sufrir".
El autor del Método “Cómo olvidar a una persona” añade: “por un lado quieren olvidar esos sucesos dramáticos que han vivido, pero tienen asociado a ese pensamiento una respuesta emocional de pérdida y de dolor. En este caso Matilde siente rabia hacia su marido por haberla dejado sola antes de tiempo y Antonio tiene un cúmulo de sentimientos que van desde el desengaño por una vida que se le pintaba feliz hasta una ternura inmensa por el recuerdo de su pequeña. Micaela se acuerda de que sus padres están en el cementerio. Esto dificulta más la recuperación ya que cada vez que piensan en su familiar fallecido relacionan ese pensamiento con un sentimiento en este caso negativo y eso hace que sean más difíciles de desbloquear”.
Todos necesitamos un tiempo para superar el duelo. Primero negamos el hecho de la muerte, negamos la posibilidad de que no tengamos nunca más la posibilidad de estar con el ser querido, negamos que en algún momento podamos recuperarnos de esta pérdida.
En una segunda fase sentimos ira, enojo, frustración. Nos enfadamos con nosotros mismos por no haber sabido cuidar bien al ser querido o por no habernos dado tiempo a demostrarle que lo queríamos. También puede haber enojo contra los médicos que no supieron salvarle la vida, contra la propia persona fallecida por abandonarnos o incluso contra Dios por permitir tanto sufrimiento.
La tercera fase es una fase de compromiso. Llegamos a un compromiso con nosotros mismos y con el mundo. La última fase es una fase de aceptación. Aceptamos que la persona fallecida sigue estando "viva" dentro de nosotros, que nos ha dejado su cariño, que somos parte de ella, a través de todo lo que hemos sentido, vivido y amado a través de ella cuando estaba viva. Ésa es la clave.
Una vez que aceptamos la muerte, la persona querida vuelve a estar viva para nosotros, la sentimos en nuestro interior, oímos sus consejos, sus experiencias, sus vivencias. Ya no nos viene a la mente el momento de la muerte, la enfermedad, el velatorio, sino que recordamos situaciones en las que la persona amada estaba viva y nos transmitía sus sentimientos hacia nosotros. Recordamos escenas que nos producen paz, bienestar, salud. “Para superar el duelo, por lo tanto, dice Ricardo Ros, es necesario pasar por estas fases. Quienes no las superan se quedan con el dolor de la pérdida. No es justo quedarse sólo con el recuerdo de los últimos momentos, con la enfermedad, con el momento de la muerte, del sufrimiento, cuando hemos vivido con esa persona durante años y podemos recordar los sentimientos de amor mutuo que sentíamos a lo largo de su vida”.
La psicología práctica
Ricardo Ros es psicólogo y psicoterapeuta. Está especializado en cómo los seres humanos procesamos los pensamientos y en cómo hacemos para tomar decisiones. Su experiencia durante las últimas tres décadas se ha centrado en desarrollar técnicas que ayuden a los seres humanos a resolver de forma fácil las dificultades psicológicas que se le presentan durante su vida diaria. Pionero en la implantación tanto de nuevas vías de tratamiento como de su divulgación en varios medios de comunicación.
Con su enfoque siempre innovador, creativo y cercano consigue transmitir al lector las herramientas precisas para conseguir que comprenda cómo funciona el problema que le preocupa y cómo puede resolverlo paso a paso. Dentro de su especialización en conflictos psicológicos cotidianos y en el cumplimiento de planes de superación, destacan sus amplios conocimientos de la ansiedad y el estrés, que han convertido en éxito editorial su método “¡Stop a la ansiedad!” y de los problemas de la alimentación, sobre los que acaba de publicar el método “El viaje decisivo. Cumpliendo la dieta”. Estas y otras obras dedicadas al tratamiento de los problemas que preocupan realmente a las personas, han conseguido que el término Psicología Que Funciona (nombre de uno de sus boletines) haya sido aceptado como propio por sus miles de lectores, que le reconocen como un autor cercano, siempre en vanguardia, que comprende exactamente lo que está ocurriendo.
Ricardo trabaja en colaboración con expertos en la materia en la que profundiza, asegurándose de prestar atención a todas las facetas de cada problema. Tanto sus métodos como sus artículos nacen después de muchos años de práctica y perfeccionamiento de las técnicas empleadas en su propia consulta. Además de atender su consulta, acercar sus métodos al gran público y seguir investigando, Ricardo Ros va más allá y mantiene informados de sus avances e ideas a sus seguidores a través de su blog www.ricardoros.com y del portal PNLNET.COM del que es editor.