La llave de la felicidad que todos desearíamos tener en el bolsillo, realmente existe, pero no la encontramos porque buscamos en el lugar equivocado, fuera de nosotros: en las personas, los objetos, los escenarios y las innumerables circunstancias del mundo exterior.
El lugar correcto donde hay más posibilidades de descubrir la mítica llave o “fórmula de la felicidad”, está muy cerca, en nuestro interior, donde palpita una sabiduría natural y profunda, que está más allá de los cambios y las tormentas externos.
He aquí algunas estrategias y recursos sencillos para alcanzar y mantener esta experiencia vital de plenitud, que propone la experta en crecimiento personal y psicóloga, María Campos Olivas:
• Hazte consciente de tus progresos. Quizá no eres consciente de los progresos y situaciones positivas que se producen a diario en tu vida, y que son un estímulo poderoso para sentirte a gusto contigo. Te pasan desapercibidas porque no les prestas atención.
Para sacarlas a la luz, hazte cada noche estas preguntas lúcidas: ¿Qué ha sucedido de mágico, especial o significativo a lo largo del día? ¿En qué he progresado hoy? ¿Qué he aprendido y en qué me ha beneficiado lo que hoy no ha salido como quería? Te sorprenderás ¡y alegrarás! de las respuestas.
• Haz turismo en ti misma. Para estar bien con los demás hay que estar bien con uno mismo. ¿Has olvidado cómo estar a solas con tus pensamientos o estás acostumbrada a que los demás piensen por ti? ¿Rehuyes el silencio y la soledad, buscando algo que te distraiga? Sin un verdadero autoconocimiento de tus capacidades, necesidades y limitaciones es muy difícil progresar y ser feliz.
Piensa en los aspectos de tu carácter que te ayudan avanzar y los que te frenan. Averigua si te apegas a un estilo de vida por el temor a lo nuevo y si hay aspectos de tu personalidad que condicionan tu presente.
• “Todo es posible”. Repite esta idea “amiga” y poco a poco se disolverán los patrones limitadores que viven dentro de tus más íntimas creencias. Mañana mismo puedes despertar y sentir que algo muy sutil y sin retorno ha dado la vuelta a tu vida.
Es posible que durante el día que tienes por delante suceda algo que cambie tu aventura interna. También puede ocurrir que ante un hecho sin aparente importancia se abra tu corazón y broten sentimientos de expansión que borren antiguas fronteras. Hasta lo más insólito puede suceder. Hay algo profundo que atiende tus peticiones y las apoya. Confía en tu propio milagro personal.
• No hay fracasos ni derrotas. Cualquier identificación de tu propio yo con el éxito o el fracaso es una reducción de la totalidad de tu ser a una parte de ti. Decir “soy tal o cual, o de esta u otra manera”, supone reducirte, limitarte, estrecharte.
¿Acaso no eres mucho más que esa visión recortada de ti misma? Además, un mismo hecho puede interpretarlo una persona como un éxito y para otra suponer un fracaso, en tanto que conseguir un objetivo puede ser fuente de arrogancia y no alcanzarlo un valioso aprendizaje.
En vez de identificarte alternativamente con los logros y las frustraciones, acepta que ambos son grandes maestros del alma y aprovecha las lecciones que ambas experiencias conllevan y a las que nadie escapa.