Para conseguir ser feliz es necesario saber gestionar las adversidades que nos encontramos a lo largo de nuestra vida. Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente aéreo de los Andes que inspiró la película “Viven”, y la alpinista Edurne Pasaban dieron una clase magistral acerca de cómo crecerse ante las dificultades en el I Congreso Internacional de la Felicidad organizado por Coca-Cola. “Después de 10 años como alpinista ya sé que ha merecido la pena tanto dolor. He aprendido a caerme y levantarme y a comprender el fracaso porque la vida no es fácil, ni ser feliz tampoco”, afirmó Pasaban.
Zerbino, por su parte, habló de la importancia de superar los problemas y dio un consejo: “En la actualidad las personas piensan que las soluciones a sus problemas llegan de fuera, sin embargo, depende de cada uno buscar su propia salida. Ni mis compañeros en el vuelo que se accidentó en los Andes ni yo hubiéramos sobrevivido si hubiéramos pensado que nos iban a rescatar. Nosotros mismos nos dimos cuenta de que debíamos buscar nuestra propia solución y no quejarnos, gracias a ello estamos vivos”.
Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California contó cuáles son las principales fuentes de felicidad de las personas. Algunos de los datos expuestos en su ponencia desvelaron que el 50% de nuestra felicidad depende de los genes, que las circunstancias que elegimos para nuestra vida -como el matrimonio o el trabajo- suponen un 10% de nuestra felicidad, y que el 40% restante reside en la naturaleza interna de las personas, es decir, depende de sus comportamientos o sus pensamientos.
Además explicó que, según estudios, “la gente feliz es más productiva en el trabajo, más creativa, gana más dinero, es mejor líder, tiene más probabilidades de casarse y menos de divorciarse, es más solidaria y se enfrenta mejor al estrés y a los traumas”.
Una cuestión de actitud
Por su parte, el cardiólogo Valentín Fuster y el filósofo Javier Sádaba, por ejemplo, señalaron que la disposición hacia la felicidad de los adultos se forja durante los seis primeros años de vida. “Mantener una actitud positiva ante la vida depende del factor genético y del ambiente en el que uno crece en sus primeros años de vida, porque es en este período en el que se construye el estado anímico de la persona”, señaló el cardiólogo.
Que la felicidad es una cuestión de actitud quedó patente durante las intervenciones de los filósofos Luis Arbea y Javier Sádaba y también en la del psicólogo Javier Urra, que señaló: “Hay que proponerse ser felices, creer en nosotros mismos y aceptar las cosas tal y como nos vienen. Somos humanos y, por lo tanto, cometemos errores pero, a pesar de ello, debemos adoptar una actitud optimista ante la vida y cultivar el sentido del humor. Es fundamental saber reírse de uno mismo”.
Por último, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, El Padre Ángel, aprovechó su participación en el Congreso para advertir que la felicidad de los ancianos es una asignatura pendiente de la sociedad española actual. “Muchos de nuestros mayores no sonríen porque se sienten solos, tristes y olvidados. Debemos darles un papel protagonista en la sociedad y en la familia, porque la soledad es una de las peores enfermedades de la población y unas de las principales causas de infelicidad”.