Vivir en positivo

La lucha por el control

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Ser modelo es más duro de lo que parece, aunque habrá quien crea que no hay para tanto. Bueno, quizá tengan razón, pero eso es porque no piensan que esta profesión significa estar preparada para trabajar en un mundo de adultos cuando tan sólo se tienen 17 o 18 años.

Ser modelo es más duro de lo que parece, aunque habrá quien crea que no hay para tanto. Bueno, quizá tengan razón, pero eso es porque no piensan que esta profesión significa estar preparada para trabajar en un mundo de adultos cuando tan sólo se tienen 17 o 18 años. Un entorno laboral en el que, además, se juzga el aspecto exterior y se vive el rechazo a diario a través de los castings. Por todo ello, las modelos necesitamos ser maduras y tener una gran capacidad de autocontrol.

TRUCOS INFALIBLES. Cómo lograr este objetivo es algo personal, ya que cada uno tiene sus técnicas, pero a mí me ayudan algunas muy comunes, como meditar o practicar yoga.

Para meditar, por ejemplo, hay que aprender a respirar. El primer paso es ser consciente del ritmo de nuestra respiración y hacerlo más lento y profundo. A continuación, cuando exhalamos el aire, visualizar cómo cede la tensión. Por último, volver a inspirar lenta y profundamente. Lo importante durante estos minutos es “desconectar”, mantener la mente en blanco.

También hay ejercicios y hábitos saludables que resultan eficaces. Algunos de los que yo uso son:

● Aflojar la nuca con suavidad. Inclinar la cabeza hacia un hombro y hacia el otro. Hacer giros con el cuello y las muñecas.

● Realizar una breve relajación de dos o tres minutos, tumbada en la cama antes de dormir.

● Subir y bajar los hombros y hacer rotaciones suavemente.

● Abrir y cerrar los ojos con fuerza. Llevar la mirada en distintas direcciones, arriba y abajo, a un lado y a otro.

● Entrelazar los dedos. Extender los brazos hacia delante y por encima de la cabeza.

● Vigilar la postura corporal y controlar que no se esté tensa.

● Practicar pasatiempos o alguna actividad física que nos hagan sentir bien.

● No consumir estimulantes.

● Y el truco más divertido y más eficaz para vencer el estrés: reírse, ¡reírse mucho!


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