En la televisión, algunos anuncios capitaneados por simpáticas y dicharacheras actrices algo más que maduras dan por supuesto que debemos asumirlo y que necesitamos la ayuda de pequeños salvaslips especiales antiolores e hiperdiscretos para sentirnos cómodas y felices. Nos piden resignación con una esplendorosa sonrisa porque “ya se sabe, es algo normal”. Al menos alguien habla de ello ante el silencio generalizado ante este problema, aunque sea para ofrecernos un parche con el que llevar una “vida normal” o al menos discreta con nuestro problema. ¡Pero no! Lo que no nos cuentan es que podemos prevenir las pérdidas de orina y, de paso, obtener más placer y orgasmos más intensos, trabajando nuestro músculo pubococcígeo o PC , el más importante de los que forman el suelo pélvico.
Hablar de los problemas que puede causar un músculo del suelo pélvico débil no es un tema bonito ni agradable, pero no comentarlo no hace que los problemas desaparezcan… Para pensar en positivo, preferimos hablarte de los beneficios de entrenar diariamente los músculos, que son varios:
- Elimina o evita la incontinencia debida al embarazo y al parto.
- Evita la incontinencia ocasionada por la menopausia.
- Ayuda a tener relaciones sexuales más placenteras.
- Facilita el parto al producirse menos desgarros y puede evitar una episiotomía.
- Previene la aparición de hemorroides.
- Mantiene los órganos internos en su sitio (útero, vejiga, etc), y evita que se salgan después del parto.
Ejercicios de Kegel
Es una de las formas de asegurar el buen tono muscular pubococcígeo. La principal ventaja de estas actividades es que puedes hacerlos en cualquier momento y en cualquier lugar sin que se note (conduciendo, viendo la televisión, tomando algo con las amigas…) Algunos de estos ejercicios son:
- Lento y rápido: Prueba a apretar el músculo PC y mantenlo así mientras cuentas hasta cinco. Luego relájalo y vuelve a contar hasta cinco, y repite hasta diez veces. Aumenta progresivamente las repeticiones. Cuanto más tiempo aguantes la contracción de los músculos, más fuertes se harán. Aprieta y relaja los músculos tan rápidamente como puedas.
- El ascensor: la vagina es un tubo muscular con secciones en forma de anillo dispuestas una encima de otra. Imagina que cada una es una planta y ve contrayéndolas de una en una. Antes de subir una nueva planta aguanta durante un segundo. En general, se pueden subir cuatro o cinco plantas. Para bajar, realiza el recorrido al revés y aguanta un segundo antes de bajar a una nueva planta (es decir, de aflojar). Cuando llegues abajo, relaja la musculatura durante unos segundos. Es un ejercicio que requiere bastante práctica y concentración. No obstante, a medida que lo vayas practicando irás mejorando.
- La onda: os músculos del suelo pélvico están dispuestos en forma de un ocho, aunque con tres anillos. Un anillo rodea la uretra; otro, la vagina, y el último está alrededor del ano. Contrae éstos músculos de delante a atrás y relájalos de atrás a delante
Otros métodos para entrenar nuestros músculos
Según aconseja La Maleta Roja, existe otra "técnica" que puede ser beneficiosa para evitar problemas como los de la incontinencia urinaria, y es el uso de bolas chinas, que no solo pueden tener usos lúdicos. Para mantener los músculos en forma, basta con llevarlas diariamente (insertadas en la vagina con la ayuda de gel lubricante) durante unos treinta minutos mientras se está en movimiento.
Además de fortalecer la vagina y el músculo pubococcígeo, las bolas masajean la vagina y la estimulan al caminar con ellas puestas, por lo que, al sentirlas en tu interior, es más fácil identificar las diversas secciones de la vagina y facilitan la realización de los diferentes ejercicios.
El entrenamiento tiene que ser progresivo. Primero se deben llevar durante unos 10 minutos al día, después de una semana se puede subir hasta 20 minutos y a la tercera, hasta 30 minutos. Introduce las bolas usando un lubricante con base acuosa. Puedes incrementar la eficacia de tu plan de entrenamiento si, a la vez que usas las bolas, contraes y relajas repetidamente el músculo pubococcígeo. Empieza con pocas repeticiones y ve incrementando progresivamente el número, o bien, haces series completas de los diversos ejercicios de Kegel.
Por último, no hay que olvidar que la elección de las bolas es algo muy delicado, por lo que, desde La Maleta Roja, aconsejan que sean de un material hipoalergénico, como la silicona, y, sobre todo, que el material que une las dos bolas no sea un cordón téxtil porque puede convertirse fácilmente en un nido de bacterias y gérmenes. Encontrarás diversos modelos en www.lamaletaroja.com
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