Ana Calvo
Hace ahora tres décadas que las mujeres españolas, después de llevar un retraso de varios años respecto a su congéneres europeas, pudieron disponer de manera libre y despenalizada de la píldora anticonceptiva. Lo que hoy se ve cómo un método anticonceptivo de lo más habitual (de hecho, es el segundo más utilizado tras el preservativo masculino), en su día fue considerada una verdadera revolución, pues otorgó por primera vez a las parejas, y en especial a la mujer, la libertad individual de decidir cuántos hijos deseaban tener y en qué momento de su vida, sin por ello tener que renunciar al sexo.
A pesar de que en Europa se comercializaba desde el año 1961, el régimen político que había en España en aquel momento hizo que, pese a las movilizaciones a favor de su legalización por parte de miles de mujeres y profesionales de la medicina, la píldora no pudiera recetarse ni consumirse con fines anticonceptivos en nuestro país de manera despenalizada hasta el 7 de octubre de 1978, día en el que se modificó, no sin la consiguiente polémica, el artículo 416 del Código Penal.
Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno en aquel año transcendental, lo dejó claro al asegurar que “hay que dar cobertura y transparencia legal a lo que es normal y habitual a nivel de la calle”.
Y es que, aunque este día marcó un importante hito en la historia de la familia española, pues a partir de ese momento se consiguieron separar y delimitar dos conceptos tan lejanos y tan cercanos a un tiempo como la sexualidad y la procreación, lo cierto es que desde el año 64 la píldora ya se comercializaba en nuestro país, con fines “exclusivamente” médicos, eso sí…Oficialmente, su uso sólo se autorizaba en tratamientos ginecológicos, bajo la prescripción facultativa de “regular el ciclo menstrual”. La realidad, sin embargo, es que bajo este eufemismo miles de mujeres ya la utilizaban como método contraceptivo.
En pocos años, su consumo se duplicó y no ha dejado de incrementarse exponencialmente. No obstante, los años de retraso que llevamos en comparación con los colectivos femeninos del resto de países europeos aun hoy se dejan notar y las españolas utilizamos la píldora anticonceptiva en un porcentaje sensiblemente inferior a la media de la UE. Así, mientras en España su uso es cercano al 20%, Francia lidera las cifras continentales con datos que rondan el 50%.
Sea como fuere, la realidad es que tan feliz aniversario bien merece un homenaje. Por ello, la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) y la SEC (Sociedad Española de Contracepción), en colaboración con Bayer Schering Pharma, han organizado “Píldora y mujer. 30 años de evolución”, una exposición conmemorativa itinerante que viajará a Madrid, Santiago de Compostela, Bilbao, Barcelona, Valencia y Sevilla.
A través de los testimonios de 30 mujeres de diferentes edades y formas de vida (por ejemplo el de la actriz y presentadora Carla Hidalgo, que afirma que "En los últimos años la mujer ha evolucionado como también lo ha hecho la píldora, y personalmente creo que ha sido un gran logro. Ya me hubiera gustado que me la recomendarán a mi cuando era una adolescente!"), con esta iniciativa se pretende ofrecer una aproximación global al mundo de este fármaco que ha cambiado la vida de miles de mujeres no sólo en España, sino en todo el mundo. Y que, sin duda, ha sido y es un símbolo de la libertad sexual y la liberación femenina.