Es de sobra conocido que tras los embarazos las mujeres nos quedamos con unos kilitos . Pero ahora, un reciente estudio australiano de más de 10 años de duración destaca que aún sin hijos, las mujeres que viven en pareja engordan más.
Las conclusiones del estudio son, cuando menos, sorprendentes. Tras diez años de convivencia, una mujer con un peso aproximado de 54 kilos ganará otros nueve si durante ese tiempo tiene un bebé y convive con su compañero. Pero si la mujer tiene pareja, pero todavía no es madre, el aumento será algo inferior: siete kilos en una década. La opción de vivir sola y sin hijos se paga con cinco kilos.
El estudio también registró a las madres con un niño pequeño y sin pareja, pero "la conclusión no era estadísticamente significativa porque el número es bastante reducido", aseguraron los investigadores.
Tras analizar los datos, los expertos concluyeron que no hay ninguna razón para pensar que tener un compañero provoque modificaciones metabólicas. Según su criterio, el aumento de peso que sufren las mujeres con pareja pero sin niños se debe a un cambio en su "comportamiento". ¿Será que la ansiedad por ser madres nos hace comer más?
El estudio, elaborado por la profesora Annette J. Dobson de la Universidad de Queensland en Australia, analizó a más de 6.000 mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años durante una década.
Al cabo de los 10 años, más de la mitad de las encuestadas terminó con éxito sus estudios; tres cuartas partes encontró pareja y la mitad tuvo, como mínimo, un hijo. Casi todo el peso ganado por las madres fue tras el primer embarazo, los siguientes apenas tuvieron efecto.
Asímismo, disminuyó el número de fumadoras y bebedoras de riesgo, pero también aquellas que practicaban ejercicio.
Lo curiosos es que incluso después de ajustar todos estos factores, la diferencia de peso ganado entre las que habían sido madres y las que no, y entre las que tenían pareja o eran "singles" se mantuvo.
A pesar de las limitaciones del estudio -el peso fue contado por las mismas participantes y el tamaño de la muestra disminuyó con el tiempo por el abandono de algunas encuestadas- varios expertos calificaron los resultados como "muy valiosos".
Para Maureen A. Murtaugh, profesor de epidemiología en la Universidad de Utah (EE.UU.), "una vida social más activa puede ayudar a explicar por qué las mujeres que conviven con sus compañeros ganan más peso".
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