Pareja

Sí al amor

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¿Por qué queremos desesperadamente dejar de ser “singles”? Tal vez esas tres cosas que hay en la vida –salud, dinero y amor– se alcancen mejor en compañía. La pareja es, según todos los indicadores, un buen invento.

La vida al alimón es muy recomendable para la salud y la economía. Reduce el estrés y engorda la cuenta corriente, sirve de terapia, actúa como bálsamo para la crisis, combate el insomnio y favorece la inversión. Emparejarse es, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos, un chollo.

Y parece que todo el mundo lo sabe: el 54,95% de las españolas mayores de 15 años está casada, el 29,2% vive con su pareja sin pasar por la vicaría ni el Registro Civiel y el 3,49% ni siquiera comparten casa, todo ello según el estudio “Fecundidad y valores en la España del siglo XXI”, del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Las parejas que conviven “sin papeles” son más jóvenes (30,8 años él y 26,6 ella, como media) y suelen vivir de alquiler.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona ha retratado este modelo de convivencia que no deja de crecer: “La mitad de la población entre 20 y 39 años vive en pareja”, aseguran. En 1991, los “sin papeles” eran sólo el 4% de la población española; en 2001 subieron al 12,2% y actualmente son más de la cuarta parte. Y, sea cual sea su opción, parece que no les va nada mal. Es lo que se deduce de la encuesta “Opiniones y actitudes sobre la familia” del CIS. El 52,9% de los españoles se sienten muy satisfechos con su relación y el 41,4%, satisfechos. El 2,1% se apunta al “regular” y el 1%, al “poco satisfechos”.

Las ventajas

“Los que tienen pareja declaran mayores niveles de satisfacción, gozan de mejor salud mental y económica y tienen mayor esperanza de vida”, asegura Alexandrina Stoyanova, autora, con Luis Díaz-Serrano y William Nilsson, del estudio “Cuantificando la importancia de la pareja para la salud”. No queda claro si la buena salud conduce al noviazgo (estar sano es un bien cotizado en ese “mercado”) o si las ventajas de la convivencia implican mejor salud: “Dos viven casi con el mismo dinero que uno y, en pareja, los hábitos nocivos se controlan y los saludables se promueven”, explica esta profesora de Economía de la Salud de la Universidad de Barcelona.

Pero, ¿qué ventajas buscan quienes quieren pareja? La mayoría desean a alguien “para no estar solo, compartir gastos y tareas, sentirse querido, tener hijos, ser cuidado si se está enfermo... alguien con quien envejecer y en quien poder confiar”, detalla María Dolores Escarabajal, profesora de Psicobiología de la Universidad de Jaén y miembro de su seminario interdisciplinar de Estudios sobre la Mujer. Es decir: los tiempos adelantan una barbaridad, pero el objetivo es el mismo. Cambian, eso sí, los escenarios: ya no hay que salir por la noche y muchos “singles” optan por las webs de contactos: Meetic, Match, Déjate Querer, Be2, Gran Amor... Todas tienen demanda.

Según el Estudio Europeo Parship sobre solteros y no solteros 2008, el 29% de los españoles usa internet para encontrar pareja. En Europa, la media está ya en el 40%. Pero también triunfan otras alternativas: clubes de solteros como Impar, un lugar especialmente diseñado para “singles”; experiencias de ultradiseño como las “speed dates”, citas meteóricas de siete minutos, o su versión sin cronómetro, las “slow dates”; también hay encuentros en el cielo (“skydates”) y a bordo de cruceros de lujo. Son la versión “cool” de las “caravanas del amor” que siguen recorriendo las carreteras españolas. La última, de 40 solteros, salió de la comarca gerundense del Ripollés hacia Alcañiz (Teruel) el pasado noviembre.

Además, la formalización del compromiso ya no es tan necesaria. Según la encuesta de Parship, sólo uno de cada tres solteros europeos que buscan relación estable desea casarse. ¿Y nosotros? Según el CIS, el 21,7% de las españolas mayores de 15 años cree que el matrimonio es una institución anticuada. Además, el INE documentó en 2007 sólo 208.146 bodas (en 1975, con 10 millones de habitantes menos, se celebraron 274.347). Lo curioso es que los divorcios, que llevaban años aumentando progresivamente, han bajado: en 2007 fueron 137.510, un 5,8% menos que el año anterior.

Cuestión de prioridades

Pero, en realidad, casarse o convivir sin papeles es algo secundario. Lo que importa es saber vivir en pareja. Se habla ya de la pareja “ecológica”, formada por dos personas que han aprendido primero a vivir consigo mismos para después tener una relación sana y positiva con el otro. “Para ello –insiste Escarabajal–, hay que olvidar la tiranía de la complementariedad. No necesitas una media naranja: tú puedes estar completa”. Y, ¿cómo es esa relación “ecológica”?

“Hace falta una persona que te acepta como eres, te apoya, te ayuda a crecer y se preocupa por que tu autoestima e identidad se vayan fortaleciendo... y viceversa, claro”, dice la psicóloga. Algo difícil si, como dice el especialista en psicología cognitiva Walter Riso, “el 20% de las parejas no son convenientes”. Y, en efecto, a veces escogemos mal. Pero esto, como afirma con optimismo María Dolores Escarabajal, “va cambiando poco a poco”.

AMORES MUY DAÑINOS

El psicólogo clínico Walter Riso ha establecido ocho estilos afectivos, considerados altamente peligrosos para el bienestar emocional de las personas. El experto argentino asegura que estos perfiles son más comunes en hombres que en mujeres por cuestiones culturales y genéticas, pero puntualiza que las mujeres son más conciliadoras, porque solicitan ayuda profesional a tiempo”. Los estilos que se describen en su libro “Amores altamente peligrosos” son:

• Histriónico/teatral. Es el amor hostigante, que utiliza la seducción y el exhibicionismo.
• Paranoide/vigilante. Describe una relación desconfiada, en la que el control del otro es fundamental.
• Pasivo/agresivo. Se trata de un vínculo subversivo, que ve al otro como un dictador.
• Narcisista/egocéntrico. Ocurre cuando se piensa que el otro es el afortunado.
• Obsesivo/compulsivo. Un enamorado perfeccionista, que deja al cónyuge sin fuerzas.
• Antisocial/pendenciero. La pareja es tratada como un simple objeto.
Esquizoide/ermitaño. Un miembro de la pareja considera que el otro es invisible.
• Limítrofe/inestable. Es un amor caótico, propio de personas inseguras.

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