Pareja

DSH: cuando la falta de deseo se convierte en un problema

  • DSH: cuando la falta de deseo se convierte en un problema DSH: cuando la falta de deseo se convierte en un problema Ana Calvo

  • DSH: cuando la falta de deseo se convierte en un problema DSH: cuando la falta de deseo se convierte en un problema Ana Calvo

  • El DSH o Deseo Sexual Hipoactivo es un trastorno que afecta a más del 60% de las personas que acuden a la consulta de un especialista en la materia y que se define como la disminución o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual de forma permanente o recurrente, que puede derivar en un malestar acusado en quien lo parece y/o en su pareja, afectando de manera muy negativa a sus relaciones interpersonales.

Las mujeres con bajo deseo experimentan malestar personal y emocional en el ámbito sexual, según los resultados del estudio DESIRE que se han hecho públicos en la reunión anual de la Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de las Mujeres que se acaba de celebrar en San Petersburgo (Estados Unidos).

Los descubrimientos se basan en una encuesta de 5.098 mujeres con bajo deseo sexual y malestar asociados. En el estudio muchas mujeres experimentaban emociones negativas, como insatisfacción con su vida sexual, culpa sobre las dificultades sexuales y malestar sobre su vida sexual, con frecuencia o siempre durante los anteriores tres meses.

Al margen de situaciones puntuales de falta de apetito sexual que no deben considerarse como DSH, esta indisposición puede presentarse en diferentes grados. Así, puede darse el caso de que la persona nunca haya tenido tales deseos, por lo que estaremos ante un caso de afección primaria, que puede llegar a perpetuarse, si el doliente no tiene pareja estable, y degenerar en una gran insatisfacción personal.

Si por el contrario, la persona solía tener deseo sexual pero ya no lo tiene, podemos encontrarnos ante una anafrodisia de tipo secundario, bien sea general (cuando no se está interesado en nadie y puede, incluso, llegar a encontrar cualquier tipo de acercamiento sexual como repugnante), bien situacional (cuando el problema de inapetencia sólo se registra con la pareja pero no ante otros estímulos sexuales).

En cuanto a los factores desencadenantes del Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo, si bien es cierto que se puede ver favorecido por carencias hormonales, problemas endocrinos, insuficiencia renal, dispaurenias o, en otro orden de cosas, el alcoholismo o la ingesta de drogas, lo cierto es que lo más normal es que el problema obedezca a causas psicológicas. Niveles bajos de autoestima, depresión, estrés, ansiedad, falta de comunicación, intimidad o confianza con la pareja, una educación sexual muy estricta durante la crianza y traumas derivados de la existencia de cuadros de agresiones sexuales en el pasado son el caldo de cultivo para que el DSH se desarrolle.

Uno de los grandes problemas hasta ahora había sido el complejo y largo proceso de diagnóstico, que exponía a los pacientes a largas entrevistas muy exhaustivas que podían resultar, incluso, incómodas para los pacientes.

En palabras de la Dra. Anita Clayton, profesora de Psiquiatría y Ciencias Neuroconductuales de la Universidad de Virginia, “hablar de problemas sexuales, sobre todo relacionados con la falta de deseo, puede ser una conversación muy incómoda tanto para las mujeres como para los profesionales sanitarios”.

Con la intención de pasar mejor este “mal trago”, acaba de desarrollarse una nueva herramienta diagnóstica que permite evaluar, en tan sólo cinco preguntas de tipo “sí o no” y sin necesidad de que se trate de un médico especialista, si realmente se padece Disfunción Sexual Femenina, el DSH generalizado adquirido más común pues, una de cada 10 mujeres lo padecen y se estima que el 80% de las pacientes que solicitan ayuda a un sexólogo lo hace por este motivo.

Según la Doctora Clayton, “esta nueva herramienta puede facilitar el diálogo, ayudando a los médicos y a otros profesionales sanitarios a diagnosticar con precisión el TDSH generalizado adquirido”. Además, los expertos lo califican como una forma “muy sencilla, rápida y efectiva” de prescripción del trastorno, pues en las pruebas realizadas y supervisadas por las autoridades sanitarias norteamericanas se han obtenido unos resultados de efectividad superiores al 85% en un grupo de más de 260 mujeres premenopáusicas, perimenopáusicas y postmenopáusicas.

No obstante, aunque el Deseo Sexual Hipoactivo es una de las disfunciones sexuales más difíciles de tratar, lo cierto es que se puede superar con ayuda. Hay quien recomienda diferentes tipos tratamientos psicoterápicos, como la psicoterapia conductual, basada en la teoría de los comportamientos aprendidos, o las terapias sexuales.

Sin embargo, en lo que coinciden casi todos los expertos es en afirmar que, además de dejarse en manos de un especialista, la solución es cosa de dos y se consigue en pareja. Algunas de ellas necesitarán, señalan, instrucción sobre el desarrollo de destrezas en la resolución de conflictos (y no sólo sexuales), así como entrenamiento en la comunicación, para poder hablar de sentimientos, mostrar comprensión, sensibilidad y respeto hacia el problema del otro. Además, trabajar en la confianza y en la complicidad, dedicarse más tiempo en la intimidad y expandir la variedad en la actividad sexual pueden ser determinantes para que la inapetencia se convierta en deseo.


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