EFE

El 60% de las mujeres sufre disfunción sexual frente al 40% de los hombres, aunque son los varones los que acuden más a las consultas ante la falta de deseo, dificultades para la excitación, problemas para alcanzar el orgasmo o por sufrir dolor en las relaciones.
Así lo indica Lorenzo Guirao, presidente de la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria, en una conferencia de prensa celebrada en el Congreso Mundial de Menopausia, que ha reunido en Madrid a 3.000 expertos.
Se estima que el 30% de las mujeres carece de interés por el sexo, el 20% tiene relaciones no placenteras, el 50% encuentra muchas dificultades para llegar al orgasmo y el 25% es incapaz de lograrlo.
El 6,6% de las españolas confiesa no tener deseos eróticos mientras que el 6,4% sufre dificultades para la excitación, y el 6,3 para llegar al orgasmo.
Los problemas crecen entre los 45 y 54 años, donde un 25% de las mujeres afirma estar descontenta con su visa sexual, un porcentaje que se eleva al 40,8 entre las mayores de 55. Entre la franja de edad de entre 40 y 69 años es cuando se produce una mayor disfunción sexual femenina, una etapa en la que la falta de deseo persistente llega al 11%, más de tres veces superior a la observada entre las jóvenes. La edad en la que hay menos trastornos es la comprendida entre los 18 y 24 años y los 25 y 39 años, con prevalencias de entre el 1 y el 3 por ciento, respectivamente.
Las diferentes disfunciones sexuales se duplican en las mujeres con histerectomía, (extirpación total o parcial del útero), cuyos factores de cambio para abordar con éxito este problema son un mayor entendimiento de la enfermedad, más confianza en los tratamientos, un cambio de mentalidad por parte de los pacientes a la hora de afrontar el problema y una comunicación más estrecha entre la afectada y el profesional sanitario.
El doctor Johannes Bitzer, jefe de Ginecología Psicosomática y Sexología en el Hospital Universidad de Basilea (Suiza), sostiene que las mujeres no hablan de sus conflictos sexuales porque entienden que es algo "muy íntimo" y se "avergüenzan" de revelarlos. Bitzer indicó también que los facultativos tienen la obligación de "disipar los falsos mitos" sobre la sexualidad y educar a los pacientes en lo relativo a sus problemas de relación.