Las novias que surgieron del frío

Alicia Arranz

Las novias que surgieron del frío

Autor: JUAN SERRANO

Cientos de españoles viajan a Ucrania para buscar pareja a través de agencias especializadas. La emigración ha hecho que este país tenga un “excedente” de más de un millón de mujeres. Los clientes suelen ser hombres de unos 40 años, separados o divorciados y de alto poder adquisitivo. Ellos eligen a una chica de un catálogo online y la agencia cobra por traducir y entregar sus cartas, por mandarle regalos...¿Amor o negocio? Ellas nos lo cuentan.

Juan Luis Rodríguez (nombre ficticio) viajó a Kiev hace sólo unos meses para conocer a una chica. Había entrado en contacto con ella a través de una agencia matrimonial con base en Ucrania. Hay muchas: noviarusa.net, amigasrusas.com, eslavas. com, interdating... y todas funcionan de forma similar. El cliente puede ver en la página web (habitualmente en cinco o seis idiomas) un catálogo de chicas que buscan una relación: fotos más o menos sugerentes, señas personales, una breve descripción de su carácter y gustos y una más breve aún del perfil de hombre que buscan. Sólo tiene que elegir una o varias que sean de su agrado y escribirles. La agencia ejerce como intermediaria: cobra al cliente por entregar el correo, por traducir las cartas, por llevarle a la chica flores en su nombre y, llegado el caso, por organizar un viaje para que pueda conocerla. “El resto ya es cosa suya –dice Oksana, propietaria, con su marido Aleksander, de la agencia Interdating–. Nuestra misión es sólo presentarlos. Lo normal es que cuando una pareja funciona les perdamos de vista porque, después, a casi nadie le gusta contar que ha conocido a su pareja a través de una agencia matrimonial”.

Pero la experiencia de Juan Luis no fue nada positiva y le ha llevado a la conclusión de que, si no todas, muchas de las mujeres que se anuncian en este tipo de agencias están manipuladas. “Las empresas deciden qué chica acude a cada cita, en función del dinero que se le suponga al cliente”, afirma. Aunque ni las chicas ni las agencias lo reconocen, Juan Luis está convencido de que ellas cobran una cantidad por cada encuentro. A él le bastaron unas horas para darse cuenta de que las intenciones de su elegida no eran tan románticas como parecían. “Quedamos en un restaurante, todo parecía ir bien... y me dijo que, ya que nos habíamos conocido, le gustaría venir a verme a España y que necesitaba que yo le diese unos 700 €. No tenía pasaporte ni un trabajo que justificara su viaje, ni, por supuesto, dinero para viajar o para confirmar que podría pasar aquí una semana. Si le hubiera dado esa cantidad, me habría dicho después que le era imposible conseguir el visado y se habría quedado con el dinero”.

El problema es que la actividad de estas agencias no está legislada en casi ningún país. Sólo Filipinas, otro país “exportador” de novias, ha prohibido su actividad, aunque con poco éxito. El Consejo de Europa, por su parte, ha recomendado crear un sistema de regulación que logre que se cumplan ciertos requisitos, como que los usuarios estén obligados a identificarse o que cuenten con un teléfono para emergencias. La mayor parte de las agencias reconocen que los fraudes existen. Pero también aseguran que las chicas que se anuncian a través de la suya son reales y buscan una relación estable con un extranjero. ¿Por qué? Eso es otra cuestión.

AMOR Y NECESIDAD

Según las diversas páginas web, hay muchas razones que llevan a estas chicas a interesarse por una relación extrafronteriza. En primer lugar, la afición de muchos ucranianos al alcohol, que hace que sean “malos maridos”. Y, en efecto, las estadísticas dicen que los ucranianos tienen una esperanza de vida 12 años menor que sus mujeres, un dato que puede indicar malos hábitos de salud. Por otra parte, la emigración masiva ha acabado con el equilibrio de sexos. Hoy, con unos cinco millones de ucranianos trabajando más allá de sus fronteras, el país cuenta con un “excedente” de 1.300.000 mujeres adultas; la brecha más amplia se encuentra entre los 40 y los 60 años, franja en la que hay 10 mujeres por cada seis hombres.

Pero las razones no son sólo demográficas. Las agencias destacan la necesidad de estas mujeres de sentirse financieramente seguras, algo que no siempre es posible en un país de economía y política convulsas. Muchas apuntan entre las cualidades que buscan en un hombre la “fiabilidad” y la “seguridad económica”. A cambio, se confiesan “hogareñas” y “orientadas hacia la familia”, y aseguran que su sueño es casarse y tener hijos.

¿Y ellos? ¿Qué buscan en estas novias del Este? Para contestar a esta pregunta visitamos la sede de la agencia Interdating, una de las cinco más importantes de Kiev, cuya base de datos online contiene más de 1.000 fichas de chicas entre los 18 y los 45 años. Aleksander nos explica el “boom” de este negocio: “Muchas modelos internacionales son ucranianas; ésa es una de las razones por las que los hombres de todo el mundo se están fijando cada vez más en nuestras mujeres”. La mayoría de sus clientes son británicos. También trabajan con alemanes, franceses, italianos, estadounidenses, japoneses y, desde hace tres años, españoles. “Es uno de los mercados que más proyección tienen –apunta Roberto Martín, el representante de Interdating en España–. Yo colaboro con varias agencias parecidas de Rusia y de Rumanía, pero las ucranianas son las preferidas por los españoles; son más simpáticas y accesibles, lo que no quiere decir que sean chicas fáciles sino que, en general, son menos frías de carácter”. Roberto sirve de primer enlace entre la agencia y los interesados en viajar allí en busca de esposa. Por su experiencia, afirma que el perfil del español que viaja a Ucrania para conocer chicas es cada vez más el de un hombre de unos 40 años, normalmente separado o divorciado y de alto poder adquisitivo.

EN BUSCA DE LA MUJER PERFECTA

En las oficinas de Interdating, el teléfono no para y una recepcionista alterna varios idiomas para responder las llamadas. Suena el timbre de la puerta y entran dos treintañeros españoles que acaban de llegar a la ciudad y vienen a concretar sus citas con varias chicas. Uno de ellos ya ha venido en otra ocasión, pero aún no ha encontrado a su media naranja. El otro es primerizo. Los dos están muy ilusionados y aseguran que las ucranianas, aparte de ser guapísimas, tienen muchas cualidades que no abundan entre las españolas. No quieren que sus nombres aparezcan en este reportaje pero nos cuentan que, para ellos, las ucranianas tienen mucho más encanto, que nos ganan en dulzura y que son mucho más femeninas. Aleksander añade otras razones: “Por lo que cuentan nuestros clientes, las mujeres occidentales están demasiado centradas en su carrera profesional. Están perdiendo muchos de los valores que nos siguen gustando a los hombres y las ucranianas todavía tienen como prioridad cosas como formar una familia”.

Sin embargo, las razones que llevan a los españoles a emprender este viaje pueden ser más complejas. Así lo afirma Gerardo Castillo, profesor del Máster en Matrimonio y Familia de la Universidad de Navarra: “Detrás de esas “razones”, veo una mentalidad machista. Se busca a la mujer geisha, subordinada a los gustos del varón. Son hombres que se sienten incómodos viviendo con una mujer inteligente, culta, con personalidad y preparada para el éxito profesional”. Además, la motivación económica de las mujeres que recurren a las agencias también resulta evidente: “Este móvil no puede ser el único o el principal criterio para elegir pareja –afirma Castillo–. Además, esa dependencia tan determinante de lo económico es un obstáculo de la voluntad libre que requiere casarse”. No opina igual Marcial Romero, profesor de Sociología de las Relaciones de Género de la Universidad Complutense de Madrid: “Es una suma en la que todos ganan. Ellos logran un tipo de chicas que no podrían conseguir en España y ellas, ventajas como la estabilidad económica y una posición social que no obtendrían si se casasen con un ucraniano o si se quedasen solteras. Más que un contrato, el matrimonio es un mecanismo simbiótico”.

Sean cuales sean las motivaciones de unos y de otras, los mensajes que mandan algunas de las agencias a sus potenciales clientes son, al menos, preocupantes: “Las ucranianas han sido educadas por sus madres para pensar que el hombre es el señor de la casa y sus palabras y deseos, la ley”; “Se sienten inseguras cuando no tienen hombres fuertes a su alrededor”; “Se sienten atraídas por europeos porque se arreglan mejor y llevan la ropa más limpia que los ucranianos”; “Aunque valoran su profesión, no ponen en peligro el matrimonio ni los valores familiares”... Estos textos ponen de manifiesto la desigualdad de la relación, tal como explica Gerardo Castillo: “Es una unión a la que se llega por vía de urgencia, en la que no pueden conocerse de modo real, con sus virtudes y con sus defectos, y sin saber si sus dos biografías son compatibles en un proyecto de amor comprometido. Además, elegir esposa por catálogo es devaluar a la mujer y desvirtuar el matrimonio. La convierte en un artículo de consumo, lo que debiera suscitar la rebelión de las feministas. Que ellas lo acepten no significa que actúen con voluntad libre. Hay esclavitudes consentidas o toleradas”.

¿CUÁNTO CUESTA?

Un viaje de tres días a Kiev para conocer chicas supone, a través de la agencia Interdating, un mínimo de 1.350 €, que cubren vuelos de ida y vuelta, traslados, alojamiento en un apartamento propiedad de la agencia y un número de citas ilimitado, previo consentimiento de las elegidas. También está incluido un servicio de traducción durante ocho horas al día. El cliente puede optar por la versión VIP, con un catálogo de chicas específico (más espectaculares), el precio de una estancia similar asciende a 1.900 € sin incluir el alojamiento.

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