Dirigida por Daniela Féjerman y con un guión escrito a medias por la ahora ministra y directora de cine Ángeles González-Sinde, esta comedia de personajes heridos ha reunido a tres actrices capaces de reírse de sí mismas, Toni Acosta, Pilar Castro y Marta Etura, con las que hablamos de qué les parece el amor ultrarápido que refleja “Siete minutos”.
Cómo espantarlas en siete minutos
TONI ACOSTA. Si hago un par de comentarios cínicos, pero la otra persona no entiende mi sentido del humor, no me interesa. Con tres detalles, la manera de mirar a otras mujeres, la manera de tratar a un camarero, la manera de entrar en un bar… A mí me dan cinco pistas y yo ya me hago un esquemita. Lo que tú ves lo has visto.
PILAR CASTRO. Yo no soporto cuando el tipo es demasiado algo: demasiado listo, demasiado seductor, demasiado borracho…
MARTA ETURA. A mí me espantan con la rigidez y la seriedad. No funcionaría nada con alguien así.
TONI. Porque la realidad es que al final tú ves si hay “feeling” o no en menos de siete minutos.
PILAR. Con estar siete minutos en un bar ya tienes muy claro de qué va todo ¡y hasta en tres minutos! Cuanto mayor te haces más rápido te das cuenta de las cosas.
Los amores difíciles
MARTA. Nerea, mi personaje, es una chica muy neurótica consciente de sus rarezas, su extrema timidez y sus fobias, y eso ha provocado que se vaya encerrando en sí misma.
TONI. Ana está, en teoría, felizmente casada, es una mujer que cree tener su vida muy organizada, pero luego las cosas se van torciendo… Además es madre y eso le hace estar muy pendiente de los demás, no sólo de su familia.
PILAR. Sonia es aparentemente una mujer dura, pero lleva una coraza y esa exigencia que tiene hacia los demás le hace quedarse muy sola. Necesita encontrar el amor, pero no sabe cómo. Se siente perdida y sola, pero aparenta ser una reinona, muy sobrada, muy echada para adelante… Todo lo contrario que yo, que tendría que serlo un poco más de cara a este juego de la imagen y del glamour [risas].
En una “speed dating”
MARTA. Yo no fui a una cita de este tipo para preparar la película porque me parecía un poco violento entrar en una de ellas sin tomármelo en serio, sentía que era como invadir la privacidad de la gente que estaba allí.
TONI. Yo tampoco he ido nunca, pero tengo un amigo que vive en Estados Unidos y que las usa y está encantado. Allí funciona porque se lo toman muy en serio y todo el mundo sabe a lo que va, hay gente que busca un acompañante para ir al cine y otros van directos al grano. A mí me parece que en España no puede funcionar porque no estamos tan aislados como allí, los hombres se atreven a entrarle a una chica y todavía dicen piropos.
¿Amor o búsqueda desesperada?
MARTA. En parte, es un poco desesperada esa forma de buscar el amor, porque la información que puedes obtener de otra persona en siete minutos es minimísima y te pueden contar que son Superman si quieren. Por otra parte, es otra forma de comunicación. Yo tengo amigos que en un determinado momento de su vida, por determinadas circunstancias, no han tenido fácil conocer a gente y han dicho: “Esto es otra vía”. Yo creo que es una opción completamente lícita. A la hora de relacionarse, cada uno debe hacerlo como quiera, como sienta y como pueda. Además, en el amor la libertad es algo fundamental.
PILAR. No me parece desesperado, más bien es lo lógico en una sociedad en la que nos comunicamos poco, nos tocamos poco y cada vez vivimos más separados. Todo va muy deprisa y la tecnología nos está inundando, pero la verdad es que a mí chatear me horroriza; en las “speed dating” por lo menos estás cara a cara… Llega un momento en que ya no te apetece salir mucho de noche y a lo mejor es una solución, pero yo tengo la sensación de que la gente que va a esos sitios es un poco friki, y encontrarte allí al típico tío inteligente, cachondo y divertido sería un milagro.
TONI. La ventaja es que te ayuda a conocer a gente fuera del mundo en el que te mueves, porque una vez terminas tu carrera y ya no vas a actividades extraescolares, como las llamo yo, ¿qué otras posibilidades te quedan para poder conocer a alguien? Por eso creo que si estuviera sola iría, porque al fin y al cabo la gente que va a esos sitios está predispuesta a conocer a otra gente, no es nadie que te dé la lata mientras intestas disfrutar de un concierto o te tomas tranquilamente una copa con tus amigos.
Solteros y solos en la vida
MARTA. A mí me parece fundamental saber estar solo. Lo que pasa es que en la película hablamos de unos grados de soledad muy fuertes. Es gente que no ha podido encontrar su sitio y eso sí que es algo duro. Pero yo creo que se puede disfrutar de la soltería del mismo modo que se puede disfrutar de la pareja.
TONI. Depende de si estás soltero porque quieres o porque te han ido mal las historias que has vivido. Cuando te encuentras sola sin querer estarlo se sufre mucho.
PILAR. En realidad, la soltería es un espacio de libertad privilegiado: nadie te dice lo que tienes que hacer, nadie te condiciona al tomar una decisión… Pero luego tiene esa otra parte de soledad, de llegar a casa y no poder compartir tus cosas. Tiene algunas partes buenas y otras partes malas, pero yo creo que, conforme nos vamos haciendo mayores, unos necesitan más la soledad y otros la compañía, depende.
¿Por culpa del príncipe azul?
MARTA. No siempre las mujeres estamos solas por culpa de esa idea del príncipe azul. Yo también conozco a hombres a los que no les gusta ir de flor en flor y que sufren porque quieren tener una pareja. Por desgracia el mito del príncipe azul nos afecta a todos, y es estúpido, porque no existe el ideal. Existe encontrar a alguien con el que te sientes a gusto, que te quiera, con el que te lo pasas bien, trabajar esa relación y que dure lo que tenga que durar. Es terrible que nos hayan hecho creer en el amor que dura para siempre, porque eso sólo lo consigue un mínimo porcentaje de la población.
PILAR. Yo no creo que nosotras suframos más. Lo que pasa es que hay muchas más mujeres interesantes que hombres interesantes, así que ellos tienen más donde elegir.
TONI. A mí lo que me parece es que hay que superar muchos clichés. Cuando vemos a un hombre soltero, pensamos “qué guay”, pero si vemos a una mujer sola lo que se nos curre decir es “pobrecita”. Si estás a gusto soltera, adelante, sobre todo porque cuanto más feliz seas más fácil será que aparezca alguien.
Pareja estable: ¿el fin de la emoción?
MARTA. Es que también se puede estar muy solo en pareja. Alguien te puede querer mal o querer bien, y hay una diferencia abismal entre estas dos posibilidades.
PILAR. Hay que gestionar muy bien la relación de pareja para que te dure y que sea de igual a igual. A mí me parece quue anular al otro es horrible, por lo que se debe cuidar la intimidad y un espacio común, para poder conseguir vivir juntos momentos agradables e incluso bonitos.
TONI. Yo conozco a muchísimas parejas que, con el transcurrir del tiempo, están cómodas, tienen hijos y funcionan muy bien como equipo, pero en las que su relación como pareja ha perdido toda su entidad. Yo creo que, cuando vas avanzando en una vida en pareja, es fundamental dedicarle tiempo al otro, aparte del que dedicas al cuidado de los hijos, para que la persona a la que has elegido no se acabe convirtiendo en un completo desconocido con el qu compartes tu vida.
LA CITA MÁS CORTA DE MI VIDA
• PILAR CASTRO: “Sucedió en Cuba. Tuve un encuentro con un chico guapo y maravilloso que empezó a recitarme poesías sin venir a cuento de nada y de repente dije: “Creo que me tengo que ir”. Lo siento, era demasiado… obvio”.
• TONI ACOSTA: “Yo tenía 17 años y era rara porque no me interesaba ligar. Fuimos al cine y me pareció un aburrimiento, así que volví a casa y ni él me llamó ni yo le llamé. Fue la cita más corta de mi vida: un cine”.
• MARTA ETURA: “No soy de citas rápidas. Soy de caminar por mi camino y, si me encuentro con alguien que me gusta, caminar juntos. Tampoco he ido nunca a una cita a ciegas porque me resultaría demasiado violento”.
¿Y cuál ha sido tu cita más fugaz?