No sabemos por qué, pero con la llegada del calor, nuestra sangre se altera, el corazón nos late más rápido que de costumbre, y las hormonas están más revolucionadas que nunca. Puede que sea porque hemos dejado atrás las preocupaciones de todo el año, o porque estamos más relajados, pero, independientemente de la causa, lo cierto es que nos mostramos mucho más abiertos a encontrar el amor... y lo acabamos encontrando.
Las vacaciones son tiempo de disfrutar de todo aquello que no podemos hacer durante el resto del año, como por ejemplo, ligar, algo que muchos dejan en un segundo plano por falta de tiempo, vergüenza, o simplemente por pereza. Pero la realidad es que, con la subida de temperaturas, llegan los cuerpos bronceados, los bikinis ultrapequeños y las terracitas nocturnas, una explosiva mezcla que hace que muchos acaben encontrando alguien con quien vivir una calurosa aventura. De relación seria, nada de nada.
De hecho, según una encuesta elaborada por Parship.es, un 70% de los españoles que reconocen haber tenido un "affaire" veraniego, afirma que esa relación se fue enfriando al poco de terminar la época estival, o directamente llegó a su fin cuando acabaron las vacaciones. Eso sí, también los hay con suerte que han conseguido que su calurosa pasión no se quedase en un simple romance y han terminado como pareja estable, concretamente un 17% de los encuestados.
Y es que ya se sabe que en esto del amor no hay reglas que valgan...
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