Javier Guerrero
Frío, lluvia, viento fuerte, granizo, nieve. Ésto bien podría ser un parte meteorológico de Paco Montesdeoca, pero es la lista principal de los enemigos de la piel durante el invierno. Como el bolsillo no lo permite y sigues sin acertar la lotería, no puedes escaparte a las cálidas playas del Caribe para huir del frío y abandonar así, en el fondo del armario, todas tus bufandas, guantes y gorros. Pero no todo está perdido, porque si gustas de practicar los deportes invernales y eres la reina del snowboard o del esquí estás de enhorabuena. Coge tus tablas y pon rumbo a las montañas más altas para deslizarte por sus pistas nevadas. Eso sí, no olvides meter en tu neceser unos cosméticos básicos que te aseguren una buena salud cutánea.
En cualquier caso, en estos meses debes extremar la protección, si no quieres llegar a la primavera con la piel acartonada y deshidratada. Otro factor del que no puedes escapar son los cambios bruscos de temperatura. En la oficina disfrutas de unos agradables veintitantos grados y cuando sales a la calle el termómetro marca bajo cero, por lo que la piel necesita unos cuidados preventivos especiales. Y ten en cuenta la sequedad que provocan las calefacciones y los ambientes cerrados, que deshidratan la epidermis y la dejan con un aspecto áspero y poco luminoso.