Mamen Ruiz Puertas

Su piel es muy sensible y además, por su peculiar naturaleza, los labios tienen muchas carencias que los convierten en blanco perfecto de todas las agresiones. Y es que no tienen melanina y, por lo tanto, no están protegidos frente a los rayos solares. Pero además, tampoco poseen glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que provoca que se deshidraten y agrieten son facilidad. La acción conjunta y persistente del viento, las temperaturas extremas o los ambientes muy secos tiene efectos devastadores sobre ellos, que, poco a poco, van perdiendo su colágeno natural, mientras las líneas verticales crecen paulatinamente. Si además fumas, este proceso se acelera y se extiende al contorno de los labios. ¿La razón? La nicotina impide la correcta oxigenación de las células y el gesto de aspirar el cigarrillo propicia la formación de arrugas sobre el labio superior y de lo que conocemos como ’código de barras’. Si sueles humedecerte constantemente los labios con la lengua, abandona esta costumbre porque la saliva contiene sustancias ácidas que también contribuyen a que se deshidraten. Y de paso, deja de arrancarte esas pielecitas que te salen con tanta frecuencia. Así sólo conseguirás irritar los labios y dejarlos más desprotegidos.