Stefanie Milla

Autor: AFP
Una de las preguntas más corrientes en lo que a las cremas de cuello respecta es si realmente hacen falta. ¿No basta con las mismas que se utilizan en el rostro? Durante la juventud, sí, sin duda. Pero hay que recordar que conviene extender los cuidados dedicados al rostro -limpieza, hidratación y protección solar- hasta la base del cuello e incluso el escote.
Estas precauciones se hacen especialmente importantes a medida que va pasando el tiempo, porque las huellas de la edad aparecen en esta zona casi de una sola vez, de repente.
Tres tipos de arrugas
Una de las características de la piel del cuello es que desarrolla tres tipos de arrugas diferentes. Las horizontales, también llamadas ’collar de Venus’, vienen determinadas genéticamente; las de la base del cuello son provocadas principalmente por el exceso de sol; y finalmente, las líneas muy finas están relacionadas con los cambios hormonales que se producen tras la menopausia y que se deben al adelgazamiento y pérdida de flexibilidad de la piel.
Cuidados específicos
- Crema antiedad. No debemos descartar usar una crema específica para el cuello. Dado que su piel es menos sensible que la del rostro, admite una mayor concentración de activos antiedad, aunque lo cierto es que cualquier producto para la cara es perfectamente aplicable al cuello y el escote.
- Un truco extra: conviene aplicarse la crema en la zona del cuello mediante un pequeño masaje. Basta con apoyar las palmas en el cuello y hacer movimientos de masaje alisadores de arriba abajo. Las perfeccionistas pueden acabar con un gesto de bombeo en los huecos de la clavícula, de dentro a fuera, para estimular el drenaje linfático.