Heidi Klum ha estado muy cerca de la perfección, pero la maternidad no perdona. Después de tener tres hijos y con una diferencia de un año es normal que el cuerpo cambie.
En primer lugar, su tripa no ha vuelto a ser la misma: tersa, firme y dura. Ahora sus abdominales han desaparecido y la barriguita blanda ha ocupado su lugar.
En cuanto a sus caderas además de ser más grandes, han ensanchado y han acumulado grasa que antes no tenía. Hablo de la típica que se instala en los laterales y es imposible hacer desaparecer. Además, su nariz parece un poco artificial y operada, es demasiado perfecta para ser verdad.
De todas formas, es muy dificil sacar algún defecto a esta supermamá y hay que reconocer que tiene mérito tener ese cuerpo después de tres embarazos. Pero lo que hemos descubierto es que Heidi Klum es normal; tiene grasa, caderas anchas y los años también pasan por ella, aunque más despacio de lo normal...