Mamen Ruiz Puertas

Autor: AP
La caída del cabello no sólo afecta a los hombres, también la padecen las mujeres. Descubre sus diferencias y cómo combatirla.
La pérdida de cabello es el problema que más acompleja y preocupa a los hombres. Sin embargo, también hay mujeres que la sufren. De hecho, los laboratorios Vichy han realizado la primera encuesta nacional sobre el cabello y sus hábitos de cuidado, un estudio en el que uno de cada tres españoles admite que la caída es su problema prioritario. A pesar de ello, el 87% de los afectados reconoce que no utiliza ningún tratamiento anticaída y sólo el 8% se aplica un champú específico.
Sin embargo, en este mismo estudio, las mujeres encuestadas afi rman que prefieren combatir el problema con tratamientos en ampollas, medicamentos o nutricosméticos. Un dato más: en esta encuesta, han participado 2.272 hombres y mujeres y han colaborado el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la Academia Española de Dermatología y Venereología.
Marcando las diferencias
El patrón de la alopecia es diferente en hombres y mujeres. En ellos, la caída tiene un origen hormono-genético en un 90% de los casos. En muchas ocasiones, factores como el estrés pueden precipitar e incluso acentuar el proceso de la caída capilar masculina.
En su caso, “se observa una retracción de la línea de implantación frontal, es decir, la pérdida de densidad comienza a verse en las entradas o en la coronilla. Incluso en esta calvicie incipiente pueden llegar a confl uir ámbas áreas”, según afirma el Dr. Alberto Gorrochategui, director de la unidad capilar de Ethia, Centro Médico Estético Integral para toda España. “Además, apreciamos en los márgenes cabellos finos que no constituyen pelo nuevo, sino justamente lo contrario, vellos por miniaturización progresiva del pelo terminal”, concluye este dermatólogo.
Sin embargo, en las mujeres, la caída del cabello está muy relacionada con el sistema hormonal y con sus variaciones en periodos puntuales de la vida. En este sentido, la Dra. Aurora Guerra, miembro de la Academia Española de Dermatología, señala dos momentos claves: “En la primera juventud, cuando las hormonas andrógenos empiezan a actuar. Este tipo es el que tiene mayor carga genética, y un pronóstico menos favorable. Otro momento crucial es en la menopausia. Aquí, además de los factores hormonales, se añade la propia involución fi siológica y, en la medida en que también infl uye, la repercusión psíquica de esta etapa”, sostiene esta dermatóloga.
Mientras en los hombres la pérdida capilar está localizada y es progresiva, en el caso de las mujeres se manifi esta con una caía más difusa y puntual: el cabello se vuelve más fino e incluso el cuero cabelludo se puede hacer visible. “En las féminas, la pérdida de densidad se presenta como aclaramiento difuso, mostrando un menor volumen de cabello a nivel general en todo el cuero cabelludo. Si sigue progresando, acabará adoptando un patrón de alopecia masculino, con áreas mucho más claras en el centro de la cabeza”, confi rma el dr. Gorrochategui de los centros Ethia de Medicina Estética Integral. Y es que en las mujeres la alopecia más frecuente es la denominada efluvio telógeno agudo: “Se trata de un proceso que es reversible y que aparece, como media, entre cuatro y seis meses después de actuar una causa desencadenante: un parto, ingesta de fármacos de diferente índole, episodios de fiebre elevada, momentos de tensión emocional y estrés físico, o el seguimiento de dietas hipocalóricas, por ejemplo”, asaegura este dermatólogo.
Dieta capilar
La célebre frase “somos lo que comemos” es una verdad contrastada científicamente y en la medida que seguimos una alimentación sana y equilibrada, todo nuestro organismo se aprovecha de estos beneficios, incluido nuestro cabello.
De hecho, el pelo es uno de los espejos que mejor refleja la salud de una persona. Los déficits nutricionales del organismo repercuten en las células del folículo piloso, y por tanto, en el cabello. ¿El resultado? Una melena más fina, quebradiza, mate y con falta de vitalidad. Pero eso no es todo: una dieta muy desequilibrada puede provocar el aumento de la caída del cabello o incluso retardar su crecimiento. El Dr. Alberto Gorrochategui, de los centros Ethia, lo corrobora: “Ciertamente, la mala alimentación puede influir en la caída del cabello. Frecuentemente nos encontramos con estados carenciales vitamínicos, sobre todo de déficit protéico, que pueden provocar alteraciones del ciclo folicular, de la estructura del cabello e incluso del color del pelo”.
Sin duda alguna, una alimentación equilibrada puede ayudarnos a tener un pelo sano. En este sentido el dr. Emilio Villodres, director del Instituto Villodres de Dermatología capilar de Barcelona, asegura que “seguir una dieta mediterránea variada, baja en grasas, es lo más saludable para el organismo y, por lo tanto, para el cabello”.
Algunos de los componentes esenciales que deben estar presentes en nuestra alimentación son los oligoelementos, en especial el cobre, el zinc y el hierro, muy importantes para reforzar el pelo. De hecho, el dermatólogo Emilio Villodres reconoce que “el 60% de los casos de caída capilar en mujeres obedece a un déficit de hierro”. En su opinión, es muy habitual que mujeres que están en edad fértil y tienen reglas abundantes padezcan anemia sub-clínica, que no provoca síntomas, pero sí una caída del pelo, precisamente por la carencia de hierro.
Para evitar esta situación es posible complementar la alimentación con la administración oral de complejos vitamínicos, encargados de proporcionar al cabello aquellos elementos necesarios para su nutrición y vitalidad. Pero la Dra. Aurora Guerra advierte de que “sólo son útiles cuando suplen una necesidad y, en cualquier caso, deben ser siempre recomendados por un dermatólogo, porque tomar pastillas, cápsulas o complementos alimenticios sin control médico, puede resultar no sólo inútil, sino perjudicial”.
Transplante para que vuelva a crecer
La cirugía de transplante de unidades foliculares está recomendada cuando hay una alopecia ya instaurada o para repoblar aquellas zonas en donde hay una pérdida parcial de densidad capilar. Gracias a esta técnica se implantan más cabellos, más de 3.000, en una sola sesión.
La anestesia que se utiliza para estos implantas es local y, al ser una cirugía no invasiva, se evitan los vendajes y apósitos. Así, en gran parte de los casos y siempre dependiendo de la zona a implantar, el paciente puede incorporarse a su actividad laboral y social al día siguiente de la intervención.
El nuevo cabello nace en los folículos implantados al cabo de tres meses de la cirugía, aunque es a partir de los seis u ocho meses cuando alcanza la longitud y el grosor de un cabello terminal. Con esta técnica se consigue aunar densidad con aspecto natural.
+ INFO: Ethia, Centro Médico Estético Integral. Telf.: 902 022 882. Centros en Madrid, Bilbao, San Sebastián, Pamplona, Valladolid, Santander y Lejona (Vizcaya).
CUESTIÓN DE NÚMEROS
Una persona tiene, por término medio, entre 100.000 y 150.000 cabellos. Su número total depende del origen étnico, de la edad y de la predisposición genética a perder el pelo. De todas formas, el cabello se renueva constantemente, pero no de forma continua, sino en ciclos de crecimiento: la etapa en que el cabello crece se denomina anágena; cuando deja de crecer está en la fase catágena y la tercera, en la que el cabello se cae, se llama telógena. En una cabellera normal, entre el 85% y el 90% de sus cabellos se encuentran en fase de crecimiento y el 15% o 10% restante, en la etapa de caída. Perder entre 50 y 100 cabellos al día es algo absolutamente normal. Pero si esta cantidad aumenta es posible que se esté sufriendo un proceso de caída prematuro o de alopecia.