Ana Calvo
No obstante, para que el médico especialista que lleve nuestro caso lo haga de la manera adecuada, debe conocer de manera precia qué tipo de manchas es a las que nos enfrentamos.
Así, por un lado encontramos los melasmas o cloasmas, unas manchas oscuras que suelen aparecer en el mentón, la frente, las mejillas y el labio superior; y que afectan en mucho mayor grado a las mujeres, pues se acentúan con los cambios hormonales propios del embarazo, la menopausia, o algunos tratamientos anticonceptivos (embarazo, menopausia, etc.).
Por otra parte están las conocidas como léntigos o manchas seniles, unas manchas de mayor tamaño que las anteriores que no varían durante el año y que reciben este sobrenombre porque suelen aparecer con el envejecimiento. Las zonas especialmente afectadas por este tipo de imperfección son los dorsos de las manos, el rostro, el escote y los antebrazos. El tercer, y último, tipo son las conocidas como vitíligo, que se caracterizan por presentar un color más oscuro que las anteriores.