Carta para...
Anónimo
Latente tristeza que emana de mis mejillas, catedrales dentro de mis lagrimas cristalinas.
Latente tristeza que emana de mis mejillas, catedrales dentro de mis lágrimas cristalinas, entumidas mis manos que aprieto sin piedad para así sentir que aún estoy viva; resquebrajada piel de mi rostro, en mis ojos verás la mas oscura de las tristezas, penalidades del cielo, más crudas y crueles que las del infierno, ya que castigan en la propia vida.
Espero por ti, amor mío, sentada en este banco de madera junto a nuestro marchito árbol, entumido mi cuerpo, permanece sumergido en las heladas aguas de mi mente; espero por ti, amor mío, el tiempo inclemente pasa sobre mi, no sé si ha dejado rastros …no hay espejos donde reflejar mi pena… mejor así… han pasado muchos años, y aún espero por ti, ¡Que vengas por mi! No me importa si ya no me amas; sólo quiero que me lleves y me salves de mi incipiente locura.