MCG

Foto: Vendedora del Mercado de la Boqueria
Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo el título de “ama de casa”. Cuando hagáis una lavadora de vuestros conjuntos deportivos, con tiempo suficiente como para que el día que os los tengáis que volver a poner, estén secos y doblados. Cuando preveáis entrar en el baño mirando antes si hay suficiente champú y no tengáis que gritar: “por favor me traes….”
Cuando no me echéis a faltar en el momento que vienen vuestros amigos y queréis servirles coca colas frescas.
Ya no quiero ser sólo “ama de casa”, ahora tengo abiertos otros horizontes. Quiero saber si me echáis en falta por mi sonrisa, por mis besos, simplemente por mí.
No quiero ser la imprescindible. Quiero saber cuánto se me quiere. Llevo demasiado tiempo comprando vuestro amor. Callando y diciendo ¡sí! cuando quiero decir NO. Y eso es perjudicial para vosotros y para mí.
Llevo demasiados años levantándome y pensando “¿Qué hago de comer para que le guste a….?”. Haciendo interminables listas y yendo al supermercado para que no le falte a uno la mantequilla dulce, al otro salada.
Me aburre, año tras año, quitar el polvo de los marcos de vuestras fotos y dar ese beso, que con vuestras prisas y distancia me es imposible daros en la cara.
No me voy sólo por eso. Quiero tener mi propio espacio. Quiero que cuando consiga escribir una hermosa poesía, la leáis.
Quiero compartir mis ilusiones sin que suene un móvil y sea más importante esa llamada que mí alegría. No quiero sentir nunca más la pesada carga de vuestros fracasos. Pagué mi factura. Quiero tener la cuenta a cero.
Quisiera que en mi ausencia valoraseis a la mujer. Su parte buena y positiva y fuerais más comprensivos con sus parte negativa y mala. Cuando encontréis a faltar a la madre, esposa, compañera, confidente y ser humano, volveré.
Estoy segura de que ese día nos comprenderemos y nos querremos mejor.