Cajón desastre

Se apaga…

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Aún quiero recordar cuando salíamos a pasear y le decían: “¿Quién es esta chica tan guapa… una nueva novia?” él se enorgullecía de saber que se conservaba bien.

Siempre fue presumido. Sus trajes y camisas las elegía con esmero. Nunca se conformó con cualquier prenda ¡no! el quería ir a la moda. Se compraba ropa favorecedora y en algunas ocasiones cuando viajaba, se atrevía con colores vivos. ¡Me encantaba verlo lleno de vida!

Sus proyectos no tenían fin, cuando alcanzaba uno ya estaba buscando el siguiente… era, Energía andante. Nunca lo escuché decir "No puedo… No soy capaz…"

A todo veía su lado positivo. La vida me llevó lejos de él. Pasó casi un año lejos de él, cuando lo vi, su pelo tenía filos hilos blancos, su rostro estaba estropeado y sus ojeras más marcadas. Aún así seguía siendo atractivo. Los años iban cayendo en nosotros como lo hacen las arenas en el viejo reloj. Poco a poco, lentamente.

Hubo muchos más momentos mágicos. Viajes en los que él demostraba su agilidad, su saber, su vena de aventurero. ¡Me encantaba verlo bailar, con aquellas camisas floreadas! Y en la playa… era, el que más aguantaba en el agua, le encantaba hacer castillos de arena a mis hijos. No se cansaba de tener nuevas ilusiones. En pocas horas pasa de ser un hombre sano a tener algo que no tiene cura. Demasiado tarde, el tumor maligno se ha extendido por su cuerpo y tiene sólo unos meses de vida.

Sigo diciéndole los piropos que tanto le gustaban. Llevo días durmiendo en una cama supletoria en una clínica controlando sus sueros, sus vías, sus sondas… no quiero llorar, no quiero perder un solo minuto, de los pocos que nos quedan en pensamientos negativos. Se ríe y me cuenta cosas que no sospechaba le habían sucedido. Tenemos conversaciones nuevas y aún tiene planes para cuando salga….
 
Y yo le sigo animando, sé que sólo él, con su Fuerza interna y con sus ganas de vivir conseguirá realizar su último proyecto con la dignidad que siempre ha tenido. Morir en paz y con la aceptación de que este es un mundo de paso hacia… el verdadero Hogar.

Se apagó… con mi padre se fue una parte de mi luz interna. Ese faro siempre encendido que me guiaba por la senda de la bondad del querer más puro, de la sonrisa más sincera. A mi lado encuentro a mi hija mirándome, esperando mi sonrisa, mi proyecto de vida y comprendo que… ahora la luz, soy yo. Guardo en una caja de cristal mis penas y sonrió.

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