Mary Carmen Gómez de la Rosa

Foto: Ahi estas...........
Vi como nacías. Tus hermanas no. No tenía tiempo, no presté atención. Eras chiquitina y alargada, me pareciste tan frágil que no pensé qué iba a suceder.
A diferencia con las flores de mi jardín, te aboné, para que no crecieras. Quería que te quedases como estabas. Suficiente para decir el mensaje. Te aboné con buenos productos. Recuerdo uno que decían ser el mejor. Cuando te inyectaba con él seguía tu evolución.
Nada frenó tu crecimiento, eres como los adolescentes que crecen y crecen. Ahora, ya tienes una medida suficiente para ser vista a cierta distancia. Según cómo se mire, estás en la derecha o en la izquierda.
Para muchos eres bella, para mí un recordatorio. Tengo que aceptarte como a tus hermanas. Tú me has dolido especialmente y aún no te encuentro bella. Estas ahí, cerca, a pocos centímetros de mi comisura de la boca. Sales de tu hermana mayor, la que salió siendo yo muy jovencita. Ella está profunda y me da personalidad, dicen, a mí me gustaría más tersura y menos personalidad pero, ya formas parte de mí.
Yo la cubro con tonos claros para que se marque menos, pero ella ya tiene su zona ocupada. Tú como un afluyente de un río principal, sales y empiezas a hacer tu cauce. No serás la última, ni la más importante. Para mí, la que sigo desde su nacimiento. ¿Quién dijo la arruga es bella? En mi rostro no.