
Autor: El Correo
Tu desconoces que aquello que una chica te filmó hace unos días, ha dado la vuelta al mundo. Tú solo sabes dar amor a ese nieto.
Uno de esos días de tu vida en el que te levantas en tu humildísima casa de dos pisos me ha hecho llorar. Cuando veo tus torpes piernas subir las escaleras en donde ni siquiera tienes una barandilla para sostenerte, me hacen pensar cuanto necesito yo el ascensor para subir por la cómoda escalera. Subes en un tazón y con un trapo el desayuno a un joven que no dice nada. Primero lo besas, le das de comer su almuerzo, luego le santiguas, lo vuelves a besar. ¡Se ve tanto amor en esos besos! Sobran las palabras.
No puedo entender como una mujer de tu edad puede cargar con el peso de un joven de 16 años no sólo para bajarle la escalera, sino para sentarlo, ponerle en su vieja silla de ruedas y… empezar un subir y bajar de autobuses que… realmente hace que una observe como vive.
Por fin y siempre con la sonrisa en los labios llegar a un gran centro. Te esperan y te saludan, conocen de tu valía y de tu simpatía. Médicos, enfermeras y rehabilitadotas tratan con cariño a lo que tu tanto amas y sonríes.
Cuando el joven se ve en una bañera preparada para el en donde se siente limpio y flotando sonríe y… ¡llego tu premio! Esa sonrisa de tu nieto es para ti la mejor recompensa de todo tu esfuerzo.
¿Cuántos sois los héroes anónimos? ¿Cuántos somos los egoístas que nos quejamos por… pequeñas comodidades? Abuela mexicana que nunca sabré tu nombres, desde mi confortable casa te envió toda la admiración de alguien que nunca te llegará ni a la suele de las viejas zapatillas que calzas.