Nos pasamos media vida queriendo, sin darnos cuenta de lo que en realidad deseamos, cuando llegan días, comercialmente determinados, nos damos cuenta de que tenemos algo que recordar, que dar a los demás, comprar, pedir…
Cuando de verdad sin que nos induzcan determinaremos nuestro más puro sentimiento, ese amor que por una sonrisa o por un gracias, da todo lo que somos, ese nuestra alma con toda bondad, para que nadie por nosotros de lo que nosotros tan sobrado tenemos.
No hace falta comprar, ganar el regalo mas hermoso, lo tenemos y solo nos falta darlo.