Cajón desastre

Angel or demon? That’s the question.

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Estaba yo pertrechada detrás de la cristalera del aeropuerto en misión secreta que me había encomendado yo misma cuando le vi aparecer por la puerta de arrivals. Regresaba de disfrutar una semana de vacaciones en Manchester visitando a sus padres. Al observarlo de frente pensé: Es un ángel. Sus facciones perfectas, sus ojos color avellana, su cabello de querubín, su boquita de comisuras hacia abajo pidiendo ser besada…No había duda: era un ángel.

Pero de pronto, cuando se disponía a ir hacia la cinta transportadora en busca de su equipaje me ofreció su perfil. Un perfil demoniaco esculpido por la testosterona. Entradas incipientes. Nariz. Oh, su nariz. Viril, ligeramente imperfecta…sexy! La sombra de su barba, su nuca, el pelo de su pecho que asomaba por el cuello de la camiseta..., mejor no sigo.

Todo ello le daba un aspecto desaliñado y varonil que me hizo pensar que realmente era el mismísimo diablo. Un diablo que albergaba un ángel misterioso. Intente captar de nuevo la imagen del angelote para asegurarme de que no tenía problemas de percepción y realmente se trataba de la misma persona.

En ese preciso instante una chica (¿amiga? ¿Novia? ¿Hermana?) se acercó hacía él para abrazarlo. Esto se está poniendo interesante, pensé. Él le regaló una enorme y blanquísima sonrisa y comenzó a hablar. Entonces sucedió. Algo se iba descolgando de su boca, era una hilera de palabras enlazadas, una cadena infinita, deslumbrante, maravillosa. Yo podía verla, incluso creo que de haber estado cerca habría podido tocarla. ¿Pero, qué había allí?

Agudicé la viste y pude verlo. Era un diablillo. Sí, un diablillo disfrazado de encantador de serpiente, con su turbante y todo. Con una mano se descolgaba por la cascada de palabras y en la otra llevaba una flauta. Estaba totalmente desconcertada. El ángel encierra un demonio y el aparente demonio un ángel.

No sé qué informe iba a poder redactar con esos datos tan contradictorios. De momento ninguno. Seguiré investigando. Ay, Josh! ¡Qué difícil me lo pones! Como a mí me gusta.

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