Cajón desastre

Crisis...en muchos sentidos

  • Que estamos en crisis es innegable, lo dicen las cifras, cuatro millones de parados en nuestro país. Lo dicen las cifras y lo siente en carne propia cada familia abocada a un presente angustioso y a un futuro en el que no se permiten el lujo de pensar. No sé cuál es la solución, pero desde luego sí sé que ésta no debería consistir en ponerle el panorama aún más negro al trabajador. Recorte de salarios, despidos más baratos, subida de impuestos, retraso de la edad de jubilación…
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Me pregunto qué clase de sangre fría hay que tener para presentarse ante la opinión pública con las espaldas debidamente resguardadas en los tiempos que corren y soltar semejantes medidas sin que se les caiga la cara de vergüenza y hasta el alma a los pies, salvo que no tengas alma ni tampoco vergüenza.

Oímos hablar ahora de los beneficios de algunos bancos, esos a los que el Gobierno ayudó hace no mucho, con dinero de todos, ahora obtienen ganancias que serán única y exclusivamente para ellos. La ley del embudo, que le llaman coloquialmente. Oímos hablar de sueldos de presidentes de comunidades, de alcaldes de ayuntamientos, de presidentes de diputaciones provinciales, etc…, de sus coches, de sus reformas de despachos, de sus viajes y gastos protocolarios, y se nos hace un nudo en la garganta, que dejamos atadito para impedir el paso a tanta inmoralidad.

Oímos hablar de millones de euros invertidos en campañas electorales, en mítines, en el juego de la democracia, ese por el que tanto se ha luchado, pero que en ocasiones se queda sólo en juego, dónde hay tahúres aventajados con muchos ases en la manga, y pobres aficionados que pasaban por ahí y quisieron probar suerte.

Oímos hablar de sueldos vitalicios para los ex-cargos políticos, de que no deben cotizar los mismos años que el resto de los mortales para acceder a su pensión, de los pluriempleos de algunos de estos personajes, cuya vida gira en torno al recuerdo de lo que fueron, sin entrar en valoraciones, y que les paguen el resto de su vida por ello.

Pues si, estamos en crisis, pero estaría dispuesta a jurar que no sólo económica. A los hechos me remito. La crisis que habita en nuestro país, (quizá también a otros muchos, pero no me va a dar el sueldo para asegurarlo con conocimiento de causa), habita en todos nosotros y mientras unos luchan contra ella, otros se encargan de perpetuarla, porque para algunos, la carencia del otro es su más preciado tesoro y la comparación favorable, su mayor éxito.

Nos piden paciencia y contención y somos tan obedientes que lo llevamos a cabo. Me pregunto qué podríamos pedir nosotros a cambio, pero puestos a cobrar favores, me gustaría empezar por algo más de respeto, al fin y al cabo … ¿quien los puso dónde están ahora?

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