A Boakai le gustaba sentir la brisa del atardecer en su cara, se sentaba tranquilamente encima del muro en ruinas de la iglesia y miraba como los otros jugaban al póquer
A Boakai le gustaba sentir la brisa del atardecer en su cara, se sentaba tranquilamente encima del muro en ruinas de la iglesia y miraba como los otros jugaban al póquer; de vez en cuando oteaba el exterior ya que le había tocado hacer la guardia. Había sido un gran día, su teniente le había dicho que ya le faltaba muy poco para ser un verdadero soldado. Los otros gritaban mientras jugaban:
-¡Joder, ya estoy harto de vuestras trampas!, grito el más pequeño de todos mientras se pasaba la mano por la boca, ya había perdido muchas veces y siempre era a él a quien le tocaba hacer de chica.
J-Boy se puso en pie y le miro desde arriba sonriéndole, empezó a bajarse la cremallera de los pantalones pero en ese momento escucho a Boakai gritar:
-Eh, alto, joder, ¡está sordo!, ¡pare!
Los demás se pusieron en pie y acudieron a donde se encontraba Boakai con su AK-47 que le pasaba varios centímetros por encima de su cabeza cuando estaba de pie.
-¡¡¡¡¡Quieto!!!!!. El hombre miro hacia arriba y vio un grupo de niños armados en lo alto del muro de la iglesia, pero no entendía lo que le estaban diciendo, llevaba varios días buscando el campamento de Taylor
-Sorry, I can’t understand you. I’m looking for Taylor*, grito.
-Es un puto blanco de mierda- dijo Boakai- ¡no se mueva1- volvió a gritar.
-Please, let me show you my press card*, gritó y se dispuso a meter su mano en el bolsillo de la camisa.
-¡Quieto!- apuntó con su arma.
-Please, it is only…..* Se escuchó un disparo y una bala le atravesó el cuello.
-Bien, Boakai ya eres un verdadero soldado, dijo J-Boy pasándose la mano por su camiseta donde podía leerse “La muerte es mejor que la vida”.