Creo que estos movimientos con mayor o menor efectividad han existido siempre, pero en la década de los setenta se nos escuchó. En estos casos siempre hay voces que gritan más. Mi entorno femenino, en aquel momento, no fue de las activistas, pero a nuestra manera formábamos parte de ese cambio. Empezamos por pequeños, grandes detalles. En las conversaciones con nuestros padres algo cambió, empezamos a no dejarles que nos excluyeran como: “ropa tendida” o como “calla que tú eres mujer…. y no entiendes”.
Empezamos a opinar y por supuesto muy diferente a lo que aquella sociedad machista decía. Seguimos con nuestra ropa. Mary Quant nos hizo subir los dobladillos por encima de nuestras rodillas, fue lento pero conseguimos que nuestras madres cuando nos confeccionaban las prendas, se atrevieran a dejar que se vieran nuestras rodillas.
No solíamos comprarnos demasiada ropa en pret-a- porter pero, si lo hacíamos, exigíamos se subiera, hasta que ellos mismos empezaron a acordar discretamente la largura. Nos quitamos la enagua, algo que costaba a muchas madres que sus hijas fueran sin esa prenda. Y algunas nos quitamos el sujetador, queríamos plena libertad de movimiento.
El pelo encrespado, la pintura exagerada, aquellas enormes pestañas postizas, pequitas pintadas como algún ídolo musical de la época. Y quisimos cambiar en la forma de divertirnos. Ya no necesitábamos que un chico que nos gustaba se dignase a invitarnos a bailar. Bailábamos solas y haciendo los movimientos que la música nos marcaba, sin limitaciones.
Chanel quitó el corsé a la mujer y la música Pop le quitó el corsé al ritmo de las jóvenes. Con la llegada de los Beatles empezamos a asistir a conciertos y a no contener nuestra alegría. Empezamos a gritar y a no estarnos sentadas en nuestras butacas. Nadie miraba mal a una mujer por llevar entre sus dedos un cigarrillo.
Pero, el punto más importante era el sexual. Dejamos de ver como pecado como algo sucio, el sexo. Muchas nos cuestionamos qué era mejor, que nuestros novios se fueran con profesionales del sexo porque a nosotras nos habían educado que había que llegar virgen al matrimonio o descubrir cómo hacerlo sin riesgo. La píldora fue algo que liberó muchísimo a las mujeres de occidente. Conseguimos hablar con ellos de todo, sin tabús. Conservamos algo la “feminidad, el pudor”.
Ser femenina es muy diferente a ir de feminista. Se confunde la feminidad con el feminismo. Cualidad de femenino-feminidad, según la Real Academía de la Lengua. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres. No es lo mismo. Una mujer femenina es esa mujer que hace uso de las cualidades de su propio sexo. Feminismo es un movimiento en el que las mujeres desean los mismos derechos que los hombres. No está reñido lo primero con lo segundo. Una mujer puede ser perfectamente femenina, disfrutar de las muchas ventajas que tiene por el hecho de pertenecer a ese sexo y por supuesto tener los mismos derechos que su compañero. Nunca una mujer por exigir esos derechos tiene que modificar su comportamiento meramente femenino y menos aún competir o menospreciar al sexo contrario. . .
El pudor de una mujer no es lo que nos enseñaron por mojigatería ¡no! Es tener ese recato por lo tuyo, esa honestidad contigo misma, esa modestia sobre lo que eres. La verdadera grandeza de la mujer no se tiene que demostrar con exhibicionismo sino con su comportamiento intelectual y cultural ante la vida. Son su belleza externa e interna sencillamente, como todo lo grande, con humildad.
No se es más moderna por querer tener más fuerza que un chico, ni ser más actual por acostarte sin saber ni el porqué. Una tiene que respetarse y sobre todo respetar ciertos comportamientos. Todo es licito en el sexo. En el momento que dos personal adultas están de acuerdo y entran en un lugar privado. Las exhibiciones tienen eso, una falta de intimidad que le quita mucho de lo hermoso que esos momentos. ¡Me siento frustrada!
Observo a las mujeres de mi entorno y… no me gusta lo que veo. Alguna ha interpretado la liberación oral, para hablar como el más vulgar de los camioneros. Otra cree que sabiendo muchas posturas del Kama Sutra, va a retener a su pareja. ¿Por qué no fumar, beber y consumir todo tipo de cosas como ellos? lo lamentable es que lo hacen simplemente porque eso las hace más iguales a ellos, no porque deseen realmente hacerlo. Parece que aún haya la odiosa comparación de quién es más, y así no se consigue nada positivo.
Ser mujer tiene muchas connotaciones maravillosas, únicas, nuestras, que hay que potenciar. Ser hombre otras, ni mejor ni peor simplemente, diferentes. Me gustaría saber escribir mejor para transmitir mucho de lo que aquellas chicas ye-ye hicimos para que hoy día la mujer tenga plena igualdad con los hombres. También me gustaría transmitir ese toque femenino que nunca debe ninguna mujer perder.