Por nuestra usuaria Rromeros

Autor: El correo
Cuando nuestro hijo llega a casa con las notas del curso, especialmente las de junio, y éstas son malas, no debemos dejar caer nuestra furia o nuestra decepción sobre él. Seguro que a más de uno se le hiela la sangre y piensa cuándo tendrá unas vacaciones “Sin Santillana”.
Lo que deberíamos hacer es reflexionar. Las notas de junio suelen ser la culminación del trabajo de todo el curso escolar.
Quizá sea hora de hacer balance. ¿Han suspendido nuestros hijos o también nosotros? ¿Hemos estado al corriente de su evolución desde el mes de septiembre, cuando comenzó el curso?
¿Nos hemos entrevistado con el tutor o tutora de nuestro hijo /a para ver sómo va, si se despista, si se deja influir por otras personas, si es buen o mal estudiante?
¿Sé si lleva libros de texto? ¿los ha utilizado? ¿Le mandan deberes habitualmente? ¿Los hace? ¿Cómo ha ido en las evaluaciones? ¿Sé cómo evalúan sus profesores?
Muchas veces estamos tan envueltos en nuestras cosas que nos olvidamos de que nuestro hijo requiere de nuestra atención y nuestro control. La educación no es sólo responsabilidad del centro escolar sino que nosotros como padres también debemos implicarnos.
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